1.13.2021

Nueva dentellada del capitalismo transnacional contra el planeta: hasta el agua cotiza en bolsa

 

Nueva dentellada del capitalismo transnacional contra el planeta: hasta el agua cotiza en bolsa

 

 

Por Cecilia Zamudio

 

Ante la perspectiva del gigantesco lucro que conlleva especular con el agua, los tiburones del capitalismo han afilado sus dientes: el agua empezó a cotizar en bolsa en Wall Street en la primera semana de diciembre 2020. El cinismo de los que convierten al planeta en tristes lingotes atesorables, ataúdes de lo que antaño fue vida, es desmedido: aducen, para perfumar esta nueva rapiña, que la especulación con el líquido que es la base de la vida en la Tierra, podría permitir una mejor “gestión” del mismo; la realidad es que cuanto más son esquilmadas las fuentes de agua por el modo de producción capitalista, más rentable es la especulación con la poca agua que va quedando.

 

Según Naciones Unidas, 2.000 millones de personas padecen graves problemas de acceso al agua en el mundo, 297 000 niños menores de cinco años mueren cada año debido a enfermedades causadas por las malas condiciones sanitarias relacionadas con la carencia de agua y la ingesta de agua no potable, más de la mitad de la población mundial (4.200 millones de personas) carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura [1]. Se estima que en los próximos años dos tercios del planeta podrían padecer escasez de agua y millones de personas más serán desplazadas por esa carencia.

 

La brutal depredación de la naturaleza es consustancial al modo de producción capitalista: el agroindustrial intoxica la tierra, la megaminería devasta montañas y ríos, toda la producción del sector primario es orientada aberrantemente hacia el lucro en desmedro de la naturaleza (incluyendo en ella a los seres humanos), la atroz tortura de animales y trabajadores en la cadena de producción alimentaria obedece al modelo de producción capitalista (los animales padecen hacinamiento al punto de verse atrofiados, se les inyectan hormonas de crecimiento para engordarlos artificialmente porque son vistos como meras “mercancías”). El modelo es tan perverso que incluso los productores tiran a la basura toneladas de carne y demás alimentos con tal de “mantener los precios” y por lo tanto el lucro de un puñado: al menos un tercio de la producción alimentaria es desechado[2] (esto en un mundo en el que millones de personas mueren de física hambre). La producción industrial es en su gran mayoría destinada al sobreconsumismo parasitario teledirigido, los inventos tecnológicos son implementados en gran medida para esclavizar y controlar y no para la emancipación, la constante producción armamentística también es consustancial a un sistema depredador en el que las guerras imperialistas son un mecanismo clave de acumulación capitalista por despojo. 

 

El modo de producción agrícola capitalista envenena la tierra y el agua y malgasta el 70% de la extracción mundial de agua (FAO). El 75% de todas las extracciones de agua industrial se utilizan para la producción de energía bajo un sistema que impone el sobreconsumismo mediante mecanismos tan perversos como el bombardeo publicitario o la obsolescencia programada (mecanismo de envejecimiento prematuro de las cosas, implementado adrede desde la misma producción para que cada cosa dure un tiempo muy inferior al que podría durar).

 

La explotación excesiva del recurso hídrico por el modo de producción capitalista en el sector primario y la industria esencialmente (seguido -de lejos- por el consumo humano en uso doméstico), así como el cambio climático inherente al saqueo del planeta, han llevado a que el agua sea cada vez más escasa. Grandes multinacionales vinculadas a la gestión del agua, en muchos de los países que la han privatizado (como por ejemplo Chile), ya cotizan en bolsa, pero ahora se trata de subir un escalafón más en los niveles de depredación capitalista, pues se trata del agua como recurso vital que se somete al funcionamiento del “mercado”. El precio del agua fluctuará como lo hacen el petróleo, el oro o el trigo, informa el CME Group [3]. 

 

Millones de personas son privadas del acceso al agua potable en el mundo, por causa de multinacionales que desvían ríos enteros para sus explotaciones de megaminería, por causa del envenenamiento de las napas freáticas, por causa del saqueo capitalista. Un ejemplo paradigmático es el caso de la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, la mina del Cerrejón, explotada por las multinacionales BHP Billiton, Angloamerican y Glencore, en la Guajira, Colombia. Desde esa mina salen toneladas de carbón hacia EEUU y Europa para alimentar el sobreconsumismo -teledirigido- de las metrópolis capitalistas. Para esa explotación, las multinacionales desviaron todo un río, lo que causa ecocidio y genocidio: el pueblo Wayú está siendo diezmado por el capitalismo transnacional, privado de agua y por lo tanto de alimentos. La comunidad Wayú viene denunciando, desde hace años, el hambreamiento al que es sometida, así como los reiterados asesinatos de líderes indígenas que han elevado sus voces en defensa del agua y la vida. Ha denunciado al menos 14.000 niños fallecidos por desnutrición y enfermedades asociadas a la falta de agua potable.

 

Por el mundo abundan los casos de ecocidio y genocidio causados por el capitalismo transnacional: este sistema deja socavones donde un día hubo verdes bosques, cloacas donde hubo fuentes hídricas de las que manaba vida, fuerza a millones de personas a desplazarse de zonas ricas en recursos (y por lo tanto codiciadas) mediante masacres perpetradas por las herramientas militares y paramilitares obedientes a multinacionales y latifundio. Las herramientas de exterminio contra toda oposición al saqueo capitalista se articulan a Estados represivos mantenidos a punta de injerencia imperialista. El sistema se sostiene mediante la violencia constante contra los procesos de emancipación de los pueblos. El imperialismo europeo y estadounidense lleva décadas urdiendo golpes de Estado y guerras imperialistas por todo el mundo (cuando un gobierno no es totalmente arrodillado al saqueo transnacional), décadas fomentando planes de exterminio contra las y los revolucionarios (Plan Lasso, Plan Cóndor, Plan Baile Rojo, Plan Colombia, Plan Patriota, Plan México, etc.), décadas apuntalando regímenes genocidas como el colombiano, por citar un ejemplo paradigmático de régimen del Terror funcional al saqueo capitalista, mantenido a punta de masacres y exterminio contra la reivindicación social y política de la clase explotada. 

 

El capitalismo transnacional perpetra un constante saqueo de América Latina, África y Asia, esquilmando la naturaleza y llevando los niveles de explotación y saqueo contra las poblaciones a los niveles más atroces: hasta la sangre de los hambreados es objeto de codicia, hasta los órganos de los niños son objeto de criminal rapiña, hasta los úteros de las mujeres son saqueados y los bebés comprados. Tras empobrecer por saqueo a millones de personas, ese mismo capitalismo transnacional crea fortalezas en torno al botín saqueado por las metrópolis capitalistas (como la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, etc.): el imperialismo quiere succionar las riquezas, pero rechaza a las personas desposeídas por su rapiña, forzándolas a trayectos migratorios de espanto y a padecer esclavitud moderna si logran llegar. Millones de personas originarias de la periferia capitalista son arrinconadas, por causa de leyes de inmigración lesivas, a padecer las peores explotaciones en los países del centro capitalista, como trabajar a destajo en el agro industrial en condiciones laborales y de vivienda infrahumanas, o como verse abocadas a la explotación aberrante que es la prostitución. El saqueo de los cuerpos humanos está concatenado al saqueo capitalista de los territorios. Es el funcionamiento de un sistema criminal heredero de la Historia colonial y cuyo presente es la continuidad sangrante de un sistema de clases, en el que un puñado de multimillonarios agigantan sus fortunas sobre mecanismos de depredación.


La clase burguesa capitaliza mediante la explotación de la clase trabajadora y mediante el saqueo de la naturaleza. Es urgente dejar de creer en las estafas que utiliza el capitalismo para perpetuarse, como la fábula de un supuesto e imposible “
capitalismo con rostro humano” o del supuesto e igualmente imposible “capitalismo verde”, fábulas que venden los medios de alienación masiva y los reformistas de toda laya, perpetuadores de este sistema. 

 

Los voceros  políticos de la burguesía fingen preocuparse por el cambio climático, pero no obstante sus discursos y cumbres, siguen vigentes todos los mecanismos de destrucción del medio ambiente, porque los políticos cuyas campañas son financiadas por los grandes capitalistas no les van a poner freno a sus financiadores (es la realidad concreta de la Dictadura del Capital que contradice la fábula narcotizante de una supuesta democracia” que es imposible en un sistema de clases). Para que un puñado de multimillonarios acumule más y más riqueza, sigue vigente la criminal obsolescencia programada; sigue también vigente la alienación masiva que perpetra la clase explotadora a través de sus medios de propaganda y publicidad, incitando incesantemente a la orgía de sobreconsumo que convierte al planeta en un basural. Incluso se incrementan los mecanismos depredadores: la especulación con los alimentos y con el agua es parte de esa depredación. Algunas cifras expresan la brutal injusticia social de este sistema: en el 2020, la fortuna del 1% de los más enriquecidos del mundo, equivalía ya a más del doble de la suma total con la que vive el 92% de la población del planeta (6.900 millones de personas)[4]. Los 2.153 mayores multimillionarios han acumulado, mediante la explotación y el saqueo, una fortuna mayor al  dinero total con el que malviven las 4.600 millones de personas más empobrecidas del planeta. El capital acumulado por las 26 personas más enriquecidas del mundo equivale al presupuesto con el que malviven los 3.800 millones de personas más empobrecidas del mundo. El 1% más enriquecido de la población mundial ha sido responsable de más del doble de la contaminación por carbono que los miles de millones de personas que conforman la mitad más empobrecida de la humanidad, durante el cuarto de siglo en el que las emisiones han alcanzado niveles sin precedentes [5]. 

 

No hay solución a la devastación de la naturaleza dentro del capitalismo. Ante la tragedia palpable de islas de plástico flotando en los océanos, de la deforestación vertiginosa de los bosques, de los glaciares depredados, de las napas freáticas y ríos contaminados y desecados, de cordilleras rebanadas por la mega minería, del uranio empobrecido con el que el complejo militar industrial bombardea regiones enteras, de los millones de seres humanos empujados al éxodo, de las miles de especies exterminadas, el cinismo de los amos del mundo es descomunal. Como si plantearan lo siguiente:

«No se puede tapar el sol con un dedo, ya es inocultable la devastación del planeta que los grandes capitalistas estamos perpetrando; ahora bien, lo que sí se puede hacer para seguir depredando y capitalizando, es mentir sobre las causas profundas y sistémicas del problema. Lo importante es que no se nos señale a nosotros como los responsables, que no se nos señale a los propietarios de los medios de producción, los que decidimos qué se produce, bajo qué condiciones y a qué ritmo, los que nos enriquecemos mediante el saqueo de la naturaleza y mediante la plusvalía que le sacamos a la clase trabajadora, los que decidimos cómo debe comportarse la población, ya que la inducimos al sobreconsumo que nos enriquece a nosotros y la inducimos a no cuestionar a este sistema que tanto nos conviene a nosotros como minoría dominante. El fingir que nos preocupa el planeta, dará muy buenos réditos, basta con una buena operación de propaganda a nivel mundial, algo que no nos cuestione como clase dominante y que no cuestione este sistema».

 

Los voceros de la burguesía proponen tiritas para la gangrena, medidas cosméticas: en vez de prohibir la obsolescencia programada, te invitan a llevarte una bolsa de tela para tus compras (o a comprar las bolsas de plástico), te proponen espejismos de "soluciones" siempre individuales, nunca se ataca el meollo del problema. Pero por muy buena voluntad que tengamos a nivel individual, frenar la depredación capitalista requiere de una toma de consciencia de la raíz del problema -no solamente de sus síntomas-, requiere de una lucha colectiva. La gangrena no se cura con cosmética, y obviamente la depredación del planeta no se frenará con los placebos que el mismo sistema ofrece para encausar el descontento social hacia callejones sin salida.

 

La burguesía instala, a través de sus medios, la idea fatalista de "el ser humano es malvado por naturaleza", para obviamente evitar ser señalada como la depredadora que es, para sembrar el inmovilismo y el "sálvese quien pueda". En el discurso del “GreenWashing” (lavado de cara verde del sistema) se culpabiliza a todos por igual, y al final “si todos somos culpables, nadie lo es de manera específica”: una manera perversa de no señalar a los principales responsables de esta barbarie. Se equipara la depredación que cometen los grandes capitalistas, las gigantescas empresas que secuestran ríos enteros para la mega minería, con los pueblos que son sus víctimas. Se equipara a víctimas con victimarios en ese abyecto discurso del “todos somos culpables”, que no hace distinción alguna, ni de clases sociales, ni entre el puñado de países que consumen el 80% de los recursos del planeta (Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón, Australia y demás metrópolis capitalistas) y todos los demás países del mundo (la inmensa mayoría) que sobreviven con el 20% restante de los recursos. En el discurso de la Máscara Verde no se habla de metrópolis capitalistas que sobreconsumen, versus periferias capitalistas que son concebidas por el capitalismo transnacional como meras "bodegas de recursos" y saqueadas hasta la médula, con un impacto ecológico devastador y un impacto social de empobrecimiento letal, tampoco se dice que el saqueo es perpetrado asesinando a toda persona o comunidad que alce su voz contra el saqueo capitalista.

 

Los medios no dicen que es el sistema socio económico que beneficia a sus dueños en desmedro de las mayorías, el que origina esta devastación del planeta (en la que también son depredados los seres humanos, explotados e intoxicados, alienados, enajenados de toda empatía y de toda relación de armonía con la naturaleza). La producción capitalista distorsiona la interacción metabólica entre el ser humano y la tierra. (…) La propiedad de la tierra a gran escala reduce la población agrícola a un mínimo constantemente decreciente, confrontado con un constante crecimiento de la población industrial conglomerada; de esta manera, produce las condiciones que provocan una fractura en el proceso interdependiente entre el metabolismo social y el natural”[6], escribía Marx. "El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano"[7]. Sin duda el concepto de la “fractura metabólica” causada entre la naturaleza y los seres humanos por el modo de producción capitalista, es fundamental para lograr una crítica integral al capitalismo y para profundizar en una ecología radical y eficaz.

 

El saqueo de la naturaleza y la barbarie de explotación contra la clase trabajadora, las guerras imperialistas, el empobrecimiento por saqueo capitalista que produce éxodos masivos, la alienación masiva (promoción del racismo, la misoginia, el individualismo, el sobreconsumismo teledirigido, etc.), el feminicidio galopante, las enfermedades zoonóticas, la herramienta fascista de la burguesía, son inherentes al funcionamiento mismo del actual sistema. No solamente no es imposible otro sistema socio-económico, sino que es cuestión de supervivencia: luchar por abolir el capitalismo es un imperativo vital para la humanidad y para el planeta.

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Para consultar las Notas y ver más textos, Blog de la autora:

www.cecilia-zamudio.blogspot.com

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NOTAS:

[1] https://www.un.org/es/sections/issues-depth/water/index.html

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias-54112931

[3] Chicago Mercantile Exchange, compañía estadounidense de mercados financieros https://www.dw.com/es/el-agua-comienza-a-cotizar-en-el-mercado-de-futuros-de-wall-street-en-medio-del-temor-a-su-escasez/a-55871572

[4]https://www.dw.com/es/los-multimillonarios-del-mundo-poseen-m%C3%A1s-que-el-60-de-la-humanidad-advierte-oxfam/a-52063283

https://es.euronews.com/2020/01/20/oxfam-denuncia-la-brecha-creciente-entre-ricos-y-pobres

https://www.oxfamintermon.org/es/nota-de-prensa/uno-porciento-rico-poblacion-emite-doble-carbono-que-mitad-mas-pobre

[5] El 1% más rico de la población mundial ha sido responsable de más del doble de la contaminación por carbono que la mitad más pobre de la humanidad, conformada por 3.100 millones de personas, durante el cuarto de siglo en el que las emisiones han alcanzado niveles sin precedentes.

https://www.oxfamintermon.org/es/nota-de-prensa/uno-porciento-rico-poblacion-emite-doble-carbono-que-mitad-mas-pobre

[6] Concepto de la “fractura metabólica” de Marx, central para una crítica integral al capitalismo y para una ecología radical. Para Marx: El hecho de que la vida física y espiritual del ser humano dependa de la naturaleza no significa otra cosa sino que la naturaleza se relaciona consigo misma, ya que el humano es una parte de ella.” (Marx, Manuscritos Económico-filosóficos, 1844): https://n9.cl/6s8d

[7] La industria a gran escala y la agricultura industrial van de la mano. Si ellas están originariamente distinguidas por el hecho de que la primera deja residuos y arruina a la fuerza de trabajo, y así la potencia natural del ser humano; mientras que la segunda hace lo mismo a la fuerza natural del suelo, ellas terminan vinculándose dado que el sistema industrial aplicado a la agricultura acaba por debilitar a los trabajadores, mientras que la industria provee a la agricultura con los medios para el agotamiento del suelo” (Marx). “Todo progreso de la agricultura capitalista no es solo un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino a la vez en el arte de esquilmar el suelo; todo avance en el acrecentamiento de la fertilidad de un periodo dado, es un avance en el agotamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad [...] La producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el humano” (Marx, primer tomo de “El Capital”)

www.revistas.flacsoandes.edu.ec/letrasverdes/article/view/2867/2206

www.rebelion.org/por-que-necesitamos-a-marx-ahora-mas-que-nunca/

www.marxismoyrevolucion.org/?p=752

www.herramienta.com.ar/articulo.php?id=1488

www.marxismocritico.com/2017/09/08/marx-naturaleza-y-ambientalismo-fractura-del-metabolismo-social/

www.marxismocritico.com/2014/12/23/marx-y-la-fractura-en-el-metabolismo-universal-de-la-naturaleza/
www.mientrastanto.org/boletin-102/ensayo/marxismo-ecologico-elementos-fundamentales-para-la-critica-de-la-economia-politic


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1.07.2021

Circo, propaganda y fábula de “democracia” bajo la Dictadura del Capital: peregrinos fanáticos en el Capitolio


Circo, propaganda y fábula de “democracia” bajo la Dictadura del Capital: peregrinos fanáticos en el Capitolio

 

Acerca de la momentánea ocupación del Congreso estadounidense por parte de las hordas fanáticas de la corriente trumpista, que irrumpieron al Capitolio con sorprendente facilidad el 6 de enero 2021, cabe decir que las fuerzas represivas no suelen dejar entrar ni un alfiler de protesta al Congreso estadounidense. No han podido pasar el cordón policial las protestas multitudinarias del “Las Vidas Negras Importan” contra los asesinatos de población afrodescendiente perpetrados reiteradamente por las fuerzas policiales estadounidenses y el racismo institucional, no han podido romper el cordón policial las protestas contra las guerras imperialistas, las protestas que cuestionen de alguna manera al sistema establecido; pero en cambio, con sorprendente facilidad entraron las hordas fanáticas de la derecha más alienada, que obviamente no tienen ninguna reivindicación de fondo, estructural, contra el sistema imperante.

Los asaltantes tolerados en el Congreso, representan a la población más enajenada por este sistema, su accionar en defensa de un magnate capitalista frente a otra de las fichas del sistema, es planteado con pasión puesto que realmente creen que apoyando a un magnate capitalista están “luchando por la libertad” (obviamente su concepto de “libertad” es la estafa impuesta por el mismo sistema). Por eso los dejaron entrar. Solamente tras haberse desplegado un espectáculo de selfies e imágenes rocambolescas, las fuerzas represivas entraron a desalojar a los “peregrinos”.

Entre los ocupantes del congreso, fanáticos religiosos, nacionalistas, militantes del aberrante “supremacismo blanco” y demás enajenaciones, destacó por su atuendo un sujeto con gorro de piel con cuernos y el pecho descubierto, lleno de simbologías contradictorias, que incluso se fotografió en la tribuna del Congreso y en intercambios verbales con la inusualmente “amable” policía. En una entrevista de hace unos meses, el sujeto, de nombre Jake Angeli, expresaba el pensamiento anticomunista y saturado de confusión que el aparato de alienación del capitalismo ha logrado implantar en no pocos individuos. Angeli expresaba que su objetivo es: «recuperar nuestra nación de los comunistas y globalistas que han infiltrado nuestro Gobierno desde los niveles más altos para destruirlo desde dentro y crear un nuevo orden mundial»[1].

En el pensamiento confuso que los medios de alienación de la burguesía han logrado imponer en mentes como la de Angeli, hay una incoherencia destinada a impedir toda posibilidad de análisis y comprensión de la realidad. La idea es sembrar la confusión para exaltar el fascismo funcional a la burguesía, el fascismo que finge cuestionar la injusticia a la par que en realidad la apuntala. Este confuso pensamiento fascistoïde no entiende que el actual orden mundial es el capitalismo, que el capitalismo es transnacional y opera su saqueo a nivel global, que cada día profundiza la explotación y el saqueo: que no hay nada de “nuevo orden” en el incremento de la explotación sino que es la evolución lógica del actual sistema, que el carácter “globalista” es consustancial a la expansión capitalista y que el mismo magnate Trump perpetra el saqueo capitalista a nivel local y global así se gargarice con el discurso “proteccionista” para engañar a sus hordas; que el comunismo al que tanto odio le profesan no tiene nada que ver precisamente con el capitalismo. Los sujetos alienados hasta ese punto no entienden que lo que los oprime no va a cambiar por un “mesías” ni por un magnate capitalista, al contrario. Hay que cuestionar este sistema de raíz para lograr cambios en pro de la emancipación humana y de la naturaleza, no defender al fascismo sistémico.

La ignorancia es el caldo de cultivo para el fascismo; la ignorancia es propiciada por el capitalismo, un sistema de profunda injusticia social en el que la clase dominante mantiene su hegemonía mediante la alienación y la violencia represiva; el fascismo es la herramienta de choque de la burguesía para perpetuar al capitalismo. Así la burguesía se asegura, mediante la alienación, que sean incluso los oprimidos que defiendan fervientemente a sus opresores.

Después de todo el circo, el Congreso hizo efectiva la presidencia de Biden, otra ficha del capitalismo. No cabe engañarnos, por lo repugnante que es Trump, sobre el carácter igualmente imperialista y depredador de la nueva presidencia de Estados Unidos.

Todo este circo le sirve a los medios estadounidenses e internacionales para impulsar su propaganda destinada a hacer creer en la supuesta “alternancia democrática” que no es tal en el capitalismo, pues siempre gobiernan los mismos poderes económicos, independientemente del nombre del presidente de turno. Pero verterán ríos de tinta y saturarán emisiones con el tema de la supuesta “democracia en peligro y recuperada”, de manera a apuntalar los mecanismos más que desprestigiados de un sistema putrefacto.

Apuntalar la falacia de la existencia de una supuesta “democracia” bajo el capitalismo es piedra angular del relato que perpetúa al sistema, más aún tratándose de la potencia imperialista que más agresiones ha desatado contra las libertades de los pueblos del mundo en el último siglo, que más Golpes de Estado ha promovido contra gobiernos no totalmente arrodillados al saqueo capitalista, que más planes de injerencia y de exterminio contra movimientos revolucionarios ha implementado por todo el mundo.

El imperialismo estadounidense y europeo ha planificado exterminios masivos, adiestrando incluso en técnicas de tortura y guerra sucia a las herramientas represivas oficiales y paramilitares de regímenes sanguinarios (como en Colombia, por citar un genocidio descomunal contra la oposición al saqueo capitalista), ha desatado guerras imperialistas con la carga más horrenda de bombardeos, mercenariato, imposición de regímenes que le sean totalmente serviles al capitalismo transnacional (como lo hizo contra Libia, Irak, etc.). El imperialismo ha fomentado fundamentalismo religioso para combatir los procesos de emancipación de los pueblos (como lo hizo contra Afganistán, creando los Talibanes que destruyeron la emancipación afgana y hasta hoy reinan bajo los auspicios estadounidenses), ha fomentado paramilitarismo, Maras y “caos controlado” con la intención de "matar desde el huevo" toda posibilidad de organización política sólida con carácter de clase, que cuestione el feroz saqueo capitalista. Ha bloqueado y saboteado a países (como Cuba) en un constante intento de borrar de la faz de la tierra toda tentativa de sistema socio-económico que no sea el capitalismo.

Estados Unidos y Europa en su profundo carácter imperialista y antidemocrático, necesitan re-impulsar cada tanto la fábula de la “democracia”, y más en momentos históricos de aceleración exponencial de la acumulación capitalista y de agudización de los antagonismos de clase, cuando la injusticia social aúlla ya su sufrimiento en las mismas metrópolis capitalistas.

La pataleta de Trump, conocedor de primera mano de los reales mecanismos del sistema, es tal vez parte de un macro teatro o tal vez es la pataleta genuina de un megalómano; lo que sí está claro es cómo el aparato mediático del sistema implementa sus circos.

La burguesía tiene montado y amarrado al milímetro al juego electorero (sobretodo en países como Estados Unidos), para que la clase trabajadora crea que “elige” algo, cuando en realidad es la burguesía la que dicta en mayor medida a quien se “elige”, ya que sin sumas multimillonarias nadie hace una campaña y precisamente la burguesía financia a sus candidatos (en ocasiones a varios a la vez) que le devolverán la inversión con creces al hacerse con los presupuestos del Estado. Los presupuestos públicos suelen ser manejados para enriquecer a las mayores fortunas. Los gestores del Estado Burgués inyectan sumas millonarias a la banca privada, a la gran empresa, al complejo militar-industrial, a multinacionales colosales, dejando míseras migajas para los presupuestos de sanidad, educación, pensiones, servicios sociales, etc. Bajo la forma de “contratos”, “subsidios”(etc.) los Estados Burgueses perpetran un constante trasvase del dinero público al capital privado. 

Nos venden la estafa mayúscula de que bajo el capitalismo existe “democracia” (poder para el pueblo, etimológicamente) cuando en realidad es la clase burguesa la que dicta qué se hace y cómo se hace. El concepto de Dictadura del Capital es sin duda el más apegado a la realidad que vivimos, entendiendo que los dictados de un puñado de capitalistas se imponen sobre la inmensa mayoría de la población, a través de diferentes mecanismos. 
 
La propiedad de los medios de producción asegura a sus dueños el poder sobre la clase trabajadora, obligada a vender su fuerza de trabajo para subsistir; la propiedad de los medios y de la industria cultural le asegura a la clase dominante su hegemonía ideológica, imponiendo paradigmas alienantes destinados a la banalización de la explotación y a la división de la clase trabajadora (racismo, clasismo, machismo, xenofobia, individualismo y sobreconsumismo son constantemente promovidos); el aparato de Estado, funcional a la burguesía, asegura el mantenimiento del orden social injusto a la vez que se viste con el engañoso atuendo de “democracia” y se perfuma con "constituciones" cuyos derechos humanos básicos (como la vivienda, la salud universal, la educación) son incumplidos reiteradamente mientras es privilegiada la rapiña de una élite que arrasa con la sanidad, expulsa a millones de familias de sus casas, intoxica la alimentación, privatiza la educación, hace criminales malabarismos con las pensiones, etc. La represión, la violencia y el exterminio se encargan de los que no sucumben a la alienación y se oponen a un sistema de explotación y barbaries concatenadas.
 
Como clase trabajadora es importante que busquemos discernir la paja del trigo, que comprendamos el funcionamiento estructural del actual sistema que nos oprime, que no permitamos que la burguesía nos engañe con el reiterado circo destinado a mantener nuestra visión en la superficie, que elevemos los niveles de conciencia para poder nutrir la necesaria lucha por abolir el capitalismo; porque abolir este sistema de clases que depreda a la humanidad y al planeta es un imperativo vital.
 
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1.06.2021

Cirque, propagande et fable de « démocratie » sous la dictature du Capital : pèlerins fanatiques au Capitole


Cirque, propagande et fable de « démocratie » sous la dictature du Capital : pèlerins fanatiques au Capitole

par Cecilia Zamudio

 

À propos de l’occupation momentanée du Congrès étasunien par les hordes fanatiques du courant Trump, qui ont fait irruption dans le Capitole le 6 janvier 2021 avec une étonnante facilité, il faut avoir en tête que les forces répressives ne laissent habituellement pas entrer les manifestations au Congrès. Les manifestations de masse du "Black Lives Matters" contre les assassinats réitérés de la population afro-descendante par les forces de police étasuniennes, n’ont jamais pu passer le cordon de police. Les manifestations contre les guerres impérialistes, ni aucune des manifestations remettant en cause d’une manière ou d’une autre le système établi, n’ont pas non plus pu franchir la barrière policière ; mais c’est par contre avec une étonnante facilité que sont entrées les hordes fanatiques de la droite la plus aliénée, qui n’ont évidemment aucune revendication de fond, structurelle, contre le système établi.

Les assaillants tolérés dans le Congrès, représentent la population la plus aliénée par ce système, leur action, en appui d’un magnat capitaliste face à une autre également fonctionnel au pouvoir économique, s’est déroulée avec passion car ils croient vraiment que soutenir un magnat capitaliste face à un autre c’est "lutter pour la liberté" (évidemment leur concept de "liberté" est l’escroquerie imposée par ce même système). C’est pour cela qu’ils les ont laissés entrer. Ce n’est qu’après le déploiement d’un spectacle de selfies et d’images rocambolesques que les forces répressives sont entrées pour expulser les "pèlerins".

Parmi les occupants du Congrès, fanatiques religieux, nationalistes, militants de l’aberrante "suprématie blanche" et autres aliénations, s’est distingué par sa tenue un homme portant un couvre-chef en fourrure à cornes et la poitrine découverte, remplie de symboles contradictoires, qui s’est même fait photographier à la tribune du Congrès et pendant des échanges verbaux avec la police inhabituellement "aimable".

Dans une interview d’il y a quelques mois, le sujet, du nom de Jake Angeli, exprimait la pensée anticommuniste et saturée de confusion que l’appareil d’aliénation du capitalisme a réussi à répandre chez de nombreux individus. Angeli déclarait que son objectif était : «récupérer notre nation des communistes et des mondialistes qui ont infiltré notre gouvernement au plus haut niveau pour le détruire de l’intérieur et créer un nouvel ordre mondial»[1].

Dans la pensée confuse que les moyens d’aliénation de la bourgeoisie sont arrivés à imposer à des esprits comme celui d’Angeli, il y a une incohérence destinée à empêcher toute possibilité d’analyse et de compréhension de la réalité. L’idée est de semer la confusion pour exalter le fascisme fonctionnel à la bourgeoisie, le fascisme qui feint de remettre en question l’injustice tout en la renforçant. Cette confuse pensée fascistoïde ne comprend pas que l’ordre mondial actuel c’est le capitalisme, que le capitalisme est transnational et qu’il opère son pillage au niveau mondial, qu’il augmente chaque jour l’exploitation et le pillage. Elle ne comprend pas qu’il n’y a aucun "nouvel ordre" dans l’augmentation de l’exploitation mais que c’est l’évolution logique du système actuel, que le caractère "mondialiste" est consubstantiel de l’expansion capitaliste et que le magnat Trump lui-même, perpètre le pillage capitaliste au niveau local et mondial alors même qu’il se gargarise avec un discours "protectionniste" pour tromper ses hordes ; que le communisme auquel ils vouent tant de haine n’a justement rien à voir avec le capitalisme. Les sujets à ce point aliénés ne comprennent pas que ce qui les opprime dans le système actuel ne sera pas changé par un "messie" ni par un magnat capitaliste, au contraire. Il faut remettre en question ce système à la racine pour apporter des changements en faveur de l’émancipation humaine et de la nature, et non défendre le fascisme systémique.

L’ignorance est le terrain fertile du fascisme ; l’ignorance est favorisée par le capitalisme, un système de profonde injustice sociale dans lequel la classe dominante maintient son hégémonie par l’aliénation et la violence répressive; le fascisme est l’outil de choc de la bourgeoisie pour perpétuer le capitalisme. Ainsi la bourgeoisie s’assure, au travers de l’aliénation, que ce soient les opprimés eux-mêmes qui défendent avec ferveur leurs oppresseurs.

Après tout le cirque, le Congrès a rendu effective la présidence de Biden, une autre carte du capitalisme. Nous ne devons pas nous leurrer, quel que soit le caractère répugnant de Trump et de ses hordes, sur le caractère tout aussi impérialiste et prédateur de la nouvelle présidence des États-Unis.

Tout ce cirque sert aux médias étasuniens et internationaux pour alimenter leur propagande destinée à faire croire à la prétendue "alternance démocratique" qui n’est qu’un leurre dans le capitalisme, car ce sont toujours les mêmes pouvoirs économiques qui gouvernent, indépendamment du nom du président en exercice. Mais ils feront couler des rivières d’encre et satureront les émissions avec le thème de la prétendue "démocratie en danger et retrouvée", afin de soutenir les mécanismes plus que discrédités d’un système pourri.

Consolider la tromperie d’une prétendue "démocratie" sous le capitalisme est la pierre angulaire du récit qui perpétue le système. D’autant plus si il s’agit de la puissance impérialiste qui a déchaîné le plus d’agressions contre les libertés des peuples du monde au cours du siècle dernier, qui a promu le plus de coups d’États contre des gouvernements qui ne se sont pas totalement agenouillés devant le pillage capitaliste, qui a mis en place le plus de plans d’ingérence et d’extermination contre des mouvements révolutionnaires dans le monde entier.

L’impérialisme étasunien et européen a planifié des exterminations massives, entraînant même en techniques de torture et de guerre sale les militaires et paramilitaires de régimes sanguinaires (comme en Colombie, pour citer un génocide colossal contre l’opposition au pillage capitaliste), a déclenché des guerres impérialistes avec leur effrayante charge de bombardements, mercenaires, imposition de régimes totalement asservis au capitalisme transnational (comme il l’a fait contre la Libye, l’Irak, etc.). L’impérialisme a promu le fondamentalisme religieux pour lutter contre les processus d’émancipation des peuples (comme il l’a fait contre l’Afghanistan, en créant les Talibans qui ont détruit l’émancipation afghane et qui règnent encore aujourd’hui sous les auspices des États-Unis), il a promu les bandes telles que les "Maras" et autres groupes paramilitaires (en Amérique Latine) afin de semer le "chaos contrôlé" pour "tuer dans l’œuf" toute possibilité d’organisation politique solide à caractère de classe, qui remette en cause le pillage capitaliste. Il a bloqué et saboté des pays (comme Cuba) dans une tentative constante d’effacer de la surface de la terre toute tentative de système socio-économique autre que le capitalisme.

Les États-Unis et l’Europe, dans leur profond caractère impérialiste et antidémocratique, ont besoin de ré-impulser de temps en temps la fable de la "démocratie", et plus encore dans des moments historiques d’accélération exponentielle de l’accumulation capitaliste et d’accentuation des antagonismes de classe, quand l’injustice sociale hurle sa souffrance même au sein des métropoles capitalistes.

La "crise" de Trump, bon connaisseur des mécanismes réels du système, fait peut-être partie d’un macro théâtre ou peut-être est-ce la véritable crise de nerf d’un mégalomane ; ce qui est clair, c’est comment l’appareil médiatique du système met en scène ses cirques.

La bourgeoisie organise et règle au millimètre le jeu électoral (surtout dans des pays comme les États-Unis), pour que la classe ouvrière croie qu’elle "choisit" quelque chose. Alors qu’en réalité c’est la bourgeoisie qui dicte dans une large mesure qui on "élit", car, sans les sommes de plusieurs millions de dollars, personne ne peut faire campagne et c’est précisément la bourgeoisie qui finance ses candidats (parfois plusieurs en même temps) qui lui rembourseront l’investissement avec bénéfices en se servant des budgets de l’État. Les budgets publics (argent récolté par les contributions de tous) sont régulièrement utilisés pour enrichir les plus grandes fortunes : les gestionnaires de l’État bourgeois injectent des sommes milliardaires dans la banque privée, la grande entreprise, le complexe militaro-industriel, des multinationales colossales, laissant de maigres miettes pour les budgets de la santé, de l’éducation, des retraites, des services sociaux, etc. Sous la forme de "contrats", "exonérations d’impôts", "subventions" (etc.) les États bourgeois effectuent un transfert constant de l’argent public vers le capital privé.

Ils nous vendent l’escroquerie majuscule que sous le système capitaliste existe la "démocratie" (pouvoir du peuple, étymologiquement) alors qu’en réalité c’est la classe bourgeoise qui dicte ce qu’on fait et comment on le fait. Le concept de dictature du Capital est sans doute celui qui correspond le plus à la réalité que nous vivons, puisque les diktats d’une poignée de capitalistes s’imposent à l’immense majorité de la population, à travers différents mécanismes . La propriété des moyens de production assure à ceux qui les possèdent le pouvoir sur la classe ouvrière, obligée a vendre sa force de travail pour subsister ; la propriété des médias et de l’industrie culturelle assure l’aliénation voulue par la classe dominante ; l’appareil de l’État bourgeois assure l’ordre social injuste tout en revêtant l’illusion de "démocratie" ; la répression et même la violence génocidaire se chargent de réduire les opposants à l’exploitation.

En tant que classe ouvrière, il est important que nous cherchions à discerner la paille du grain, que nous comprenions le fonctionnement structurel du système actuel qui nous opprime, que nous ne succombions pas aux tromperies de la bourgeoisie et au continuel cirque destiné à maintenir notre vision à la surface, que nous élevions les niveaux de conscience pour pouvoir nourrir la lutte nécessaire pour abolir le capitalisme et toute sa barbarie, pour abolir ce système de classes qui détruit l’humanité et la planète.

 

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Texte original écrit en espagnol, traduction pour ce texte par Rose Marie Lou (révision de traduction C. Zamudio)
 

NOTES:

[1] https://amp.lasexta.com/noticias/internacional/quien-hombre-gorro-cuernos-que-irrumpido-capitolio-eeuu_202101075ff6514922c76700013d41e3.html



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10.11.2020

De la barbarie colonial al presente de saqueo capitalista: Abya Yala en lucha


De la barbarie colonial al presente de saqueo capitalista: Abya Yala en lucha

Por Cecilia Zamudio

El 12 de octubre de 1492 inició la colonización mediante la cual fue perpetrada la gigantesca acumulación capitalista originaria, que impulsó la revolución industrial y la supremacía europea a nivel mundial y que arrojó a los pueblos del Abya Yala a siglos de saqueo colonial y posteriormente a siglos de neocolonialismo y saqueo capitalista. Del genocidio y saqueo perpetrados durante la colonia, la aristocracia y la burguesía europea acumularon una fortuna sin precedentes, que propulsaría a Europa como metrópoli capitalista. La colonia poblacional inglesa que hoy se conoce como Estados Unidos, también se propulsaría como metrópoli capitalista en base al esclavismo y a la política expansionista de su burguesía que asumiría la continuidad depredadora contra el resto del continente. Las mayores fortunas mundiales se constituyeron mediante el genocidio, la deportación, la esclavización y el saqueo. Las actuales relaciones geopolíticas entre metrópolis capitalistas y periferias del capitalismo, tienen un origen histórico marcado en sangre. La clase explotadora en el continente americano, de norte a sur, es la descendiente directa de la barbarie colonial y es cómplice del saqueo que perpetra el capitalismo transnacional (fortunas esclavistas siguen imperando, junto a nuevos saqueadores). El mayor genocidio de la Historia es "festejado" bajo un sistema heredero de la barbarie colonial. El capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza”, escribía Marx. Los pueblos del mundo debemos conocer la Historia para comprender el presente y ser capaces de transformarlo.

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