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5.23.2021

La desaparición forzada es una práctica del Terrorismo de Estado: centenares de personas han sido desaparecidas por la policía colombiana en tres semanas

 

La desaparición forzada es una práctica del Terrorismo de Estado: centenares de personas han sido desaparecidas por la policía colombiana en tres semanas.

Por Cecilia Zamudio


El artista colombiano Cizañero, hizo este dibujo a raíz de la aparición, en una bolsa, de la cabeza cortada de un joven que había sido desaparecido por la policía colombiana en días pasados. Varios cuerpos de manifestantes que han sido detenidos-desaparecidos por la policía colombiana, han empezado a aparecer flotando en los ríos de Colombia y en fosas clandestinas. Colombia padece una brutal represión estatal. El pueblo colombiano lleva 26 días de Paro productivo a nivel nacional, en protesta contra la explotación y el saqueo capitalista. Un paro productivo que la clase burguesa y el capitalismo transnacional pretenden extinguir mediante la represión ejercida por el Estado colombiano. La policía está perpetrando miles de capturas para intentar sofocar la protesta social. Las fuerzas represivas capturan a los manifestantes e incluso van a las casas a secuestrar a los jóvenes: o para judicializarlos bajo los reiterados montajes judiciales que emplea el Estado colombiano para reprimir la protesta, o para desaparecerlos.

 

Los organismos defensores de derechos humanos expresan que es muy importante que las personas detenidas intenten gritar sus nombres y apellidos y que la vecindad procure filmar el hecho, para intentar evitar que los secuestrados por la policía sean víctimas del crimen de Estado de la desaparición forzada. Las personas desaparecidas por la policía en tres semanas de Paro Productivo Nacional se reportan por centenares (Defensoría reportaba 548 personas desaparecidas a nivel nacional a 7 de mayo, La Unidad de Búsqueda reportaba 379 personas desaparecidas para el período comprendido entre el 28 de abril y el 7 de mayo. Tan solo en Cali, organismos defensores de derechos humanos reportan 206 personas desaparecidas entre el 28 de abril y el 20 de mayo). De algunas de esas personas secuestradas y desaparecidas por la policía, han aparecido los cuerpos sin vida. Los cuerpos de dos jóvenes secuestrados por la policía el 28 de abril aparecieron a inicios de mayo flotando en el río Cauca, en mayo también apareció el cuerpo sin vida de un líder campesino y el cuerpo con signos de tortura de la maestra y sindicalista Beatriz Moreno Mosquera. También han aparecido otros cuerpos de manifestantes torturados, flotando en los ríos, algunos en fosas y otros desmembrados en bolsas, como se puede apreciar en los vídeos y fotografías que, horrorizada, graba la población.

La desaparición forzada es una práctica del Terrorismo de Estado que las fuerzas represivas del Estado colombiano han empleado intensivamente contra la población desde hace décadas, y que están empleando con particular saña durante este Paro productivo: esta práctica inyecta terror y devasta a familias y comunidades.

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5.04.2019

Colombia: Exterminio contra exguerrilleros y activistas, y manipulación de la verdad en la "Paz Sangrienta"




​Colombia: Exterminio contra exguerrilleros y activistas, y manipulación de la verdad en la "Paz Sangrienta"

 

Por Cecilia Zamudio

 

El atroz asesinato, precedido de tortura, contra el ex-guerrillero Dimar Torres por parte del ejército colombiano(1), nos convoca a cuestionamientos profundos acerca de si a la realidad objetiva de Terrorismo de Estado, corresponde seguir denominándola, en disociación absoluta, como "paz". Dimar Torres iba a ser padre, era activista comunitario. Los militares lo torturaron, lo mutilaron, arrojaron su cuerpo desnudo y su pene amputado. Esto es el Terrorismo de Estado en Colombia: perpetrando exterminio para servirle al capitalismo transnacional. Desde la firma de los llamados "acuerdos de paz", la guerra del capitalismo transnacional contra el pueblo colombiano sigue en alza: van más de 129 ex-guerrilleros asesinados (varios de sus familiares torturados, desaparecidos o asesinados)(2); además van más de 600 líderes sociales asesinados por la herramienta paramilitar o militar del Estado colombiano(3). Bajo la "Paz-Sangrienta", centenares de sindicalistas, maestros, líderes agrarios, estudiantiles, comunitarios, han sido asesinados por la herramienta paramilitar y militar para callar la protesta contra el saqueo capitalista de Colombia, para callar la oposición al saqueo que perpetran las multinacionales, para callar la reivindicación social contra la explotación y el empobrecimiento por despojo de las tierras y recursos.

En Colombia, al Capitalismo se le caen todas las caretas, dejando la abyección de su rostro al desnudo. Pero a esa barbarie, al Terrorismo de Estado que abre Colombia en canal al saqueo multinacional, insisten en llamarle cínicamente "paz".


La tortura y asesinato contra Dimar Torres ocurrió el 22 de abril de 2019. El ministro de "defensa", Guillermo Botero, intentó hacer creer que hubo un "forcejeo" en el que, supuestamente, Dimar habría intentado quitarle el arma a uno de los militares; pero el estado del cadáver, filmado y fotografiado, evidencia la mentira del "forcejeo". La comunidad del Catatumbo, región limítrofe con Venezuela, sorprendió a los militares todavía con el cadáver, cuando se disponían a desaparecerlo en una fosa. Con gran valentía la comunidad campesina encaró unida a los asesinos y logró grabar incluso vídeos de los militares junto al cuerpo desnudo y torturado: "Le había sido mutilado su órgano genital, tenía marcas en las manos y las piernas y varios golpes en el cuerpo. Su cráneo quedó desfigurado, al parecer por el impacto del proyectil que habría terminado con su vida"(4).

Ante los vídeos que se lograron hacer públicos y los numerosos testigos que sorprendieron a los militares terminando su crimen, el ministro de "defensa" se tuvo que retractar de su primer intento de gruesa mentira con la fábula del "forcejeo", pero siguió con insidia en su intento de criminalizar a la víctima de atroces torturas y homicidio. Por otro lado, un General tuvo que reconocer, ante lo abrumador de la evidencia, que el asesinato fue cometido por militares, claro que lo hizo para aducir que "el crimen no fue resultado de una acción militar"(5), e introducir la versión de la "manzana podrida". La cortina de humo de la "manzana podrida" fue enseguida replicada por todos los medios masivos. Ese general está investigado por ejecuciones extrajudiciales: "El comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano, general Villegas, tiene un proceso judicial por “falsos positivos" (ibídem).


El ejército de Colombia es el autor de miles de ejecuciones extrajudiciales, con al menos 5000 casos documentados de asesinatos de niños y jóvenes campesinos, asesinados para hacerlos pasar por "guerrilleros muertos en combate"; siendo incluso otorgadas recompensas por cadáver de insurgente asesinado (directiva 029 y otros decretos). Así de crudo es el Terrorismo de Estado; pero resulta que, cuando son demasiado enormes las evidencias de las ejecuciones extrajudiciales, de las torturas y las violaciones contra adultos y niños (recordar el caso de los tres hermanitos de Arauca violados hasta la muerte por militares para aterrorizar a la población), el ejército siempre recurre a decir que "son hechos cometidos por manzanas podridas dentro del ejército", pero que "el canasto de manzanas está sano"... Pensar que un ejército que asesina por miles, que tortura y desaparece por miles, es un "canasto sano", es no querer ver que hay una planificación Estatal, que hay una ejecución del Terrorismo de Estado como mecanismo de control social. No son "manzanas podridas", es un Estado al servicio del capitalismo transnacional, que practica exterminio contra la reivindicación social y política a través de su herramienta militar y de su herramienta paramilitar. No son "manzanas podridas", es un ejército entrenado en Terrorismo de Estado en bases y escuelas militares estadounidenses.

Pero la fábula macabra avanza pisando la realidad, asesinando doblemente a las víctimas con la mentira que confunde y participa de perpetuar el exterminio.

En este caso, designaron entre los asesinos materiales a uno de ellos que cargaría (si es que no queda impune) con las culpas de varios asesinos materiales y con la culpa de los ingenieros del Terror. Por supuesto queda intocado el problema de fondo: hay una planificación del Exterminio. La cosa quedó en que UN militar sería juzgado, se trata del Cabo Daniel Eduardo Gómez, que es presentado como "la manzana podrida". Los padres de Dimar Torres, ambos ancianos que dependían de él, recogen su corazón roto en medio de tanta crueldad. El padre de Dimar espera que al único militar acusado “tampoco le vayan a dar casa por cárcel”. “Queremos justicia, y que no lo vayan a tener por ahí un mes (preso) y luego para afuera"(6).

No obstante todo lo anterior, de manera surrealista, Pablo Catatumbo, exguerrillero parte de la cúpula del partido de la Rosa (partido FARC), expresó: "El general Diego Villegas reconoció que hubo un error por parte de un integrante del Ejército. Quiero destacar la gallardía del Ejército de explicar lo que pasó y manifestar que este tipo de cosas no volverán a pasar. Eso da confianza a todos"(7). Nótese el "un error", por parte de "UN integrante del ejército": torturar, amputar el pene, disparar cuatro veces a quemarropa no puede ser meramente calificado de "un error", puesto que queda clara la saña; es también bastante evidente que "UN" militar no pudo realizar esa barbarie solo, de hecho la comunidad sorprendió a varios militares con el cadáver "con signos de mutilación genital"(8) y una fosa recién cavada. "Las crudas imágenes que la propia comunidad grabó"(ibidem) lograron ser difundidas.

Produce desconcierto que sea un ex-guerrillero, hoy senador, que exprese palabras que minimizan el tenor de un Crimen de Estado que se inscribe en la continuidad de un exterminio, intentando reducir los hechos a una "manzana podrida". Por supuesto la prensa replica a saciedad lo de la supuesta "gallardía" del ejército (siempre bienvenidas en la prensa del Capital, las loas al aparato represivo). Toda contribución al tinglado de la impunidad para los crímenes de Estado es mediatizada.

En cuanto a eso de que las declaraciones del General "dan confianza a todos"... A estas alturas del Exterminio, cabe preguntarse si los ex-guerrilleros hoy desarmados (que viven en las regiones militarizadas en las que constantemente los campesinos son hostigados por el ejército y su herramienta paramilitar) se llenan verdaderamente de "confianza" con las palabras de un general, o si pesan más las torturas padecidas por uno de sus compañeros, o si pesa más el asesinato de un bebé de ex-guerrilleros(9), o la violación contra la madre de un ex-guerrillero (como también ha ocurrido en estos tiempos de tinieblas que cínicamente llaman "paz"), o si pesan más los 129 ex-guerrilleros exterminados desarmados, y los más de 600 líderes sociales asesinados desde la firma del llamado "acuerdo de paz". Intentar apuntalar "confianza" desde el martilleo de consignas que van en contravía de la realidad objetiva, intentar apuntalar "confianza" en las fuerzas militares que agreden al pueblo, parece una disociación macabra. El caso colombiano resulta paradigmático en cuanto al horror capitalista, y también en cuanto a niveles de alienación.

La clase explotadora nos hace una guerra cotidiana a los pueblos, una guerra de hambreamiento, explotación y saqueo, y también una guerra represiva, brutal y descarnada. Necesitamos cambiar este sistema aberrante, y eso no se hará sin consciencia. El problema es que la clase explotadora domina mediante la violencia y la alienación, y las fábulas de Paz-Estafa son parte de esa alienación. En Colombia, los tanques de pensamiento de la USAID y de la UE hicieron tantos o más estragos que los bombardeos perpetrados por el ejército; de hecho el Plan Colombia y el Plan Patriota (y todos los planes diseñados por el Pentágono) siempre han contemplado hacerle la guerra al pueblo en todos los terrenos. En el terreno físico, con bombas, con Terrorismo de Estado, con herramienta militar y paramilitar, con descuartizamientos de seres humanos y violaciones en la plaza pública de los poblados para intentar paralizar de miedo a la población, para desplazarla y vaciar de habitantes y protesta las zonas codiciadas por multinacionales; y también en el terreno ideológico, alistando todos los tanques de pensamiento y los dineros de la USAID contra el análisis profundo de la realidad, contra la capacidad de percepción de las raíces estructurales de la injusticia, contra el derecho a luchar por condiciones de vida dignas, contra la reivindicación de Justicia Social. 

La represión sangrienta le permite a la burguesía colombiana y a la burguesía transnacional una acumulación capitalista colosal: la clase explotadora adelanta el saqueo de Colombia exterminando la protesta contra la explotación y contra el saqueo capitalista. Hay en Colombia más de 7,7 millones de personas despojadas de sus tierras y desplazadas forzadamente por la herramienta paramilitar y militar, para vaciar de habitantes y de protestas las zonas más ricas del país (10). Colombia es el país del mundo con más desplazados internos: las multinacionales explotan los yacimientos mineros pulverizando montañas y privatizando ríos, hambreando a la población y asesinando a quienes se oponen a tal devastación. El desplazamiento forzado sigue en auge en 2019. En este contexto brutal de guerra económica, de guerra de despojo, de guerra de la clase explotadora contra la clase explotada, la burguesía no da tregua tampoco en la guerra mediática e ideológica.

El intento de minimizar el Crimen de Estado contra Dimar Torres, no termina: "el fiscal Martínez dijo que Torres no fue “castrado”, como se dio a conocer en un primer momento, pese a que al cuerpo le cercenaron su órgano sexual y lo pusieron sobre su pecho"(11). Parece no haber límites para intentar hacer malabarismos con la realidad. Sin embargo, pese a las amenazas, la comunidad testificó de las torturas, y en los vídeos se ve el cuerpo desnudo mutilado.

Los militares y la herramienta paramilitar mutilan los cuerpos de aquellas y aquellos que claman por Justicia Social; los tanques de pensamiento y los medios del Capital mutilan la capacidad de analizar la realidad, alienan y cercenan la consciencia de clase.



La manipulación y el ostracismo perpetúan el genocidio contra el pueblo colombiano. Ahora está "de moda" repetir consignas vacías mientras sigue implacable el exterminio, mientras sigue el saqueo multinacional que hambrea y extermina poblaciones enteras, como en el caso de los indígenas Wayú, que están muriendo de física hambre y sed, porque un consorcio multinacional se apropió del río Ranchería para perpetrar el saqueo de la mayor mina de carbón a cielo abierto del mundo. No es un tema "de moda" la laceración contra todo un pueblo. "Solamente" hay descalzos y descalzas de la tierra, luchando dignidad: eso no está de moda en los "progresismos" que dan lecciones a los pueblos para que salgan de las selvas en lucha, para que se rindan con las manos desnudas a la tortura militar, para que no entorpezcan la acumulación capitalista de transnacionales y latifundio.

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NOTAS:

(2) 129 ex-guerrilleros asesinados desde la firma del Acuerdo:
(3) Desde la firma del Acuerdo van más de 600 activistas sociales asesinados a manos de la herramienta paramilitar y militar del Terrorismo de Estado.
Hasta el 10 de enero 2019 eran 566 líderes sociales asesinados desde 2016, Indepaz.
(4) "Le había sido mutilado su órgano genital, marcas en las manos y las piernas y varios golpes en el cuerpo(...)".
(5)"El oficial es investigado por su posible participación en la ejecución extrajudicial de Ómer Alcides Villada, en 2008(...)" Además expresó que "el crimen no fue resultado de una acción militar".
(6) “Queremos justicia(...)"
(7) Escribió Pablo Catatumbo el 28 de abril:
(8) "Los vecinos encontraron su cadáver, con signos de mutilación genital, junto a integrantes del Ejército. Las crudas imágenes que la propia comunidad grabó(...)"
(9) Asesinato de un bebé, hijo de ex-guerrilleros:
(10) Hay en Colombia más de 7,7 millones de personas despojadas de sus tierras y desplazadas forzadamente por la herramienta paramilitar y militar, para vaciar de habitantes y de protestas las zonas más ricas. "Colombia se posiciona como el país con más desplazados internos del mundo, según Naciones Unidas. Por encima de países del continente africano y asiático como Siria, que es el segundo país con más desplazados internos (6,2 millones de desplazados), seguido de Sudán (5,2 de desplazados), Irak (4,5 millones de desplazados), Afganistán (3,12 millones de desplazados) y Somalia (2,17 millones de desplazados)".
(11) "El fiscal Humberto Martínez dijo que Torres no fue “castrado”, como se dio a conocer en un primer momento, pese a que al cuerpo le cercenaron su órgano sexual y lo pusieron sobre su pecho".
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4.16.2019

El asesinato del bebé Samuel, la Paz Estafa, y el despertar del espejismo


El asesinato del bebé Samuel, la Paz Estafa, y el despertar del espejismo

Por Cecilia Zamudio

Abril 2019, el plan de Exterminio que aplica el capitalismo transnacional contra Colombia, acabó también con la vida del bebé Samuel González Pushaina, de tan sólo siete meses, hijo de exguerrilleros (1).

El Estado colombiano adelanta Exterminio contra toda persona que eleve la reivindicación social y política contra el saqueo capitalista de Colombia (país muy rico pero empobrecido por el saqueo multinacional). Los niños, los ancianos, los bebés, las familias, son también víctimas del exterminio que busca callar a quienes han osado y osan elevar sus voces por la Justicia Social. El actual régimen de Duque es la continuidad de décadas de Terrorismo de Estado, perpetrado por los militares y sus paramilitares, bajo directrices estadounidenses, contra la población colombiana.

El régimen de Santos logró desmovilizar a la mayor guerrilla del continente, para que las multinacionales pudieran explotar a sus anchas territorios que antes no podían saquear debido a la presencia guerrillera. La USAID y las presiones de la socialdemocracia internacional lograron desmovilizar a esa guerrilla, para quitar una importante barrera de contención al imperialismo estadounidense en la región, para que fueran masacrados las y los guerrilleros desarmados, para que prosiguiera campante el Exterminio estatal contra la organización social y política de la clase explotada, el Exterminio contra sindicalistas, maestros, líderes comunitarios, agrarios, estudiantiles, indígenas, afrodescendientes, etc. 

Desde la firma del supuesto "Acuerdo de paz", que algunos ya llaman Paz-Estafa o Pax Romana, van más de 600 activistas sociales asesinados a manos de la herramienta paramilitar y militar del Terrorismo de Estado en Colombia (2). A ello hay que sumarle el centenar largo de ex-guerrilleros asesinados desarmados, todos masacrados tras la trampa mortal del supuesto "acuerdo de paz". Hay que sumarle también los comuneros indígenas asesinados por el ejército y la herramienta paramilitar para reprimir la gigantesca Minga indígena de 2019 (paro de un mes, con 20.000 indígenas movilizados en protesta contra el brutal saqueo capitalista de los recursos, contra la voracidad transnacional, contra el exterminio) (3). La represión sangrienta le permite a la burguesía colombiana y a la burguesía transnacional una acumulación capitalista colosal: la clase explotadora adelanta el saqueo de Colombia quitándose de en medio la protesta contra la explotación y contra el saqueo capitalista. Hay en Colombia más de 7,7 millones de personas despojadas de sus tierras y desplazadas forzadamente por la herramienta paramilitar y militar, para vaciar de habitantes y de protestas las zonas más ricas de Colombia (4). Colombia es el país del mundo con más desplazados internos: las multinacionales explotan los yacimientos mineros pulverizando montañas y privatizando  ríos, hambreando a la población y asesinando a quienes se oponen a tal devastación y latrocinio. El desplazamiento forzado sigue en auge en 2019. El crimen de Estado de la desaparición forzada sigue persistente en 2019, como lo señaló el CICR, recordando que en Colombia ese crimen de Estado ha causado cuatro veces más víctimas que en Argentina bajo la dictadura (5).

La noticia del asesinato del bebé Samuel González Pushaina, de tan sólo siete meses, hijo de un exguerrillero y una exguerrillera, ambos indígenas Wayú, ambos tiroteados desarmados en un ataque perpetrado por la herramienta paramilitar, que irrumpió disparando con armas largas en la casa de la bisabuela, donde se encontraba reunida la familia, llega como hachazo en el alma. Los padres están heridos en piernas y abdomen, el bebé murió desangrado a pesar de que luchó por su vida.

Sabemos, desde el alma hecha trizas, que seguirán llegando en despedida los nombres de aquellas y aquellos que le son amputados a nuestro pueblo por la herramienta represiva de los que pulverizan montañas y capitalizan sobre muertos y gritos... Porque a la barbarie desatada por el capitalismo transnacional en Colombia, tristemente no le ponen fin papeles firmados, sino que hacen falta cambios estructurales profundos, ya que lo que está en juego para los buitres capitalistas son gigantescas ganancias sobre la tortura de un pueblo. 

El asesinato de Samuel, otro tangible dolor de la Paz-Estafa, se produjo en la Guajira, región que padece toda la extensión del saqueo capitalista: allí mueren anualmente miles de niños de hambre y miseria, y allí se encuentra la mayor mina de carbón a cielo abierto del mundo, El Cerrejón, que es saqueada por las multinacionales BHP Billiton, Glencore, y Anglo American. Para saquear la mina, estas multinacionales desviaron todo un río (el río Ranchería), asesinando así de sequía y hambre a una región entera. El consorcio que explota el Cerrejón extrae 17 millones de litros de agua al día del Río Ranchería (6). Miles de niños Wayú han fallecido de física hambre y de enfermedades asociadas a la carencia de agua potable: 14.000 asesinados por el hambreamiento que causa el saqueo multinacional, denunciaba el líder indígena Armando Valbuena en 2015 (7), 4.770 niños fallecidos, reportados ante la Corte Constitucional en 2018 (8), y sigue la hecatombe. 

Pero para los siniestros malabaristas de la palabra "paz", para los que capitalizan lingotes en sus helvéticos bancos (como miles de pequeños ataúdes), que mueran los niños por miles es un "detalle sin importancia", mientras el carbón siga saliendo en gigantescos barcos hacia EEUU o la UE, para satisfacer su aberrante consumo energético: que puedan fagocitar a América Latina, África y Asia "en paz, sin revolucionarios que trastoquen tal saqueo", es la consigna de los entrampadores de pueblo.

Lamentablemente, el trabajo de la USAID, de sus tanques de pensamiento, las presiones de la Iglesia y de la socialdemocracia colombiana, regional e internacional, lograron imponer una siniestra y carnicera Paloma de Troya en lugar de la Justicia Social, y hacer olvidar que no hay "reconciliación interclasista" posible. Porque hay un antagonismo fundamental entre clase explotadora y clase explotada, pues la clase explotadora saquea la naturaleza y explota a las mayorías, cada día más empobrecidas. Tristemente, la combinación entre Terrorismo de Estado (asesinando a las y los más lúcidos), y el incesante trabajo alienante de los tanques de pensamiento de la USAID y de la UE, lograron un vaciamiento ideológico y un descalabro histórico que paga muy caro la clase explotada, esa clase explotada a la que, en parte, le hicieron creer que "disfraz es sustancia", le hicieron creer en los falaciosos conceptos de "paz" de la burguesía (para la burguesía la "paz" es el sometimiento del pueblo), cuando en realidad el verdadero nombre de la Paz es Justicia Social. 

La tortura que padece el pueblo colombiano a manos de un Estado al servicio del capitalismo transnacional, viene frenando el desarrollo histórico a punta de exterminio sistemático, bombardeos, paramilitarismo y masacres: es la Dictadura del Capital, apuntalada en la farsa electoral. Pero la dignidad es terca, y el pueblo no se rinde ante tanta infamia. Y los engaños de la burguesía, por devastadores que sean, así como sus planes de Exterminio, solo retrasan la definitiva independencia; esa libertad por siglos luchada será el mejor abrazo de un pueblo que certeramente se liberará del capitalismo y su barbarie. Demasiada sangre regada de las y los mejores hijos de Colombia, abona la tierra de un rojo rebelde que germinará en futuro. Este pueblo golpeado y conducido al altar del sacrificio engañando sus sinceros anhelos, siempre despierta, y no cerrará su empeño en más espejismos, no confundirá más las Palomas de Troya con la verdadera Paz que es la Justicia Social, no depositará confianzas en más quimeras crueles, mientras torturan al pueblo de hambre, despojo, desplazamiento forzado, destierros, cárceles, injerencia estadounidense y motosierra paramilitar.



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NOTAS:

(2). Desde la firma del "Acuerdo de paz", van más de 600 activistas sociales asesinados a manos de la herramienta paramilitar y militar del Terrorismo de Estado en Colombia. 39 líderes sociales asesinados en 2019, hasta inicios de abril.

Hasta el 10 de enero 2019 eran 566 líderes sociales y Defensores de Derechos Humanos asesinados desde 2016, según el Indepaz.

(3). Masacre de guardia indígena en Dagua, Valle del Cauca, 8 comuneros asesinados.

9 asesinados a 22 de marzo, numerosos heridos, represión brutal de la fuerza pública.

(4). Hay en Colombia más de 7,7 millones de personas despojadas de sus tierras y desplazadas forzadamente por la herramienta paramilitar y militar, para vaciar de habitantes y de protestas las zonas más ricas. "Colombia se posiciona de nuevo como el país con más desplazados internos del mundo, según datos del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos Humanos (Acnur). Colombia tiene cerca de 7,7 millones de desplazados internos, cifra que está por encima de países del continente africano y asiático que conviven con este flagelo como Siria, que según las últimas estadísticas es el segundo país con más desplazados internos (6,2 millones de desplazados), seguido de Sudán (5,2 de desplazados), Irak (4,5 millones de desplazados), Afganistán (3,12 millones de desplazados) y Somalia (2,17 millones de desplazados)".

(5). El crimen de Estado de la desaparición forzada sigue persistente. 

"Contraria a la creencia de que los desplazamientos masivos eran cuestión del pasado, el Jefe del CICR para Colombia afirmó que presenciaron un aumento del 90% en la cantidad de personas desplazadas entre 2017 y 2018, alcanzando 27.780 eventos de desplazamiento masivos (es decir, de 10 o más familias)."

"Desaparición forzada, un fenómeno de ayer y de hoy. Colombia podría tener entre 3 y 4 veces la cantidad de desaparecidos durante la dictadura en Argentina, Harnisch insistió en la necesidad de hacer un esfuerzo en la búsqueda; al tiempo que expresó su preocupación ante la utilización de la desaparición forzada como elemento de control a las comunidades".

(6). "La empresa en sus planes de manejo señala que diariamente necesita 17 millones de litros extraídos del Río Ranchería (...) mientras el consumo promedio de una persona al día en la alta Guajira, según datos del PNUD, es de 0,7 litros de agua no tratada".

(7). 14.000 asesinados por el hambreamiento que causa el saqueo multinacional, denunciaba el líder indígena Armando Valbuena en 2015.
El río que se robaron, privatización provoca 14 mil muertes : https://www.youtube.com/watch?v=V0lSITRieDw



(8). 4.770 niños Wayú fallecidos, denuncia 2018

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4.19.2018

Cabalga Plan de Exterminio en Colombia: Otro líder social asesinado por la herramienta paramilitar



Cabalga Plan de Exterminio en Colombia: Otro líder social asesinado por la herramienta paramilitar



Otro docente y luchador social ha sido torturado y asesinado en Colombia, por la herramienta paramilitar. Sigue el Exterminio contra el pueblo colombiano: luchadores sociales, reclamantes de tierras, sindicalistas, estudiantes, docentes, ecologistas, etc... Todo aquel o aquella que eleve una reivindicación social y política contra el saqueo capitalista de Colombia, es pasible de padecer Exterminio (de ser asesinado por las herramientas represivas, o de ser encarcelado bajo montaje judicial). 

Efrén Zúñiga Dorado, era miembro de ASOINCA (Asociación de Institutores y Trabajadores de la Educación del Cauca), que denuncia el peligro de ser docente y sindicalista en Colombia.  “La organización Asoinca y la Mesa por la defensa  de los derechos humanos, de la vida y el territorio, denunciaron el asesinato de Efren Zúñiga, en el municipio de Piendamó, Cauca, el pasado 14 de abril, luego de haber sido torturado y según testigos, obligado a cavar su propia tumba. Asoinca afirmó, que con el asesinato de Efren, se completa la aterradora cifra de 43 líderes sociales y sindicalistas asesinados en el Cauca, Colombia, en lo que lleva el año 2018” (1). 

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4.12.2018

Montaje Judicial contra Santrich es represalia política, parte de la Crónica de un Exterminio Anunciado.




Montaje Judicial contra Santrich es represalia política; parte de la Crónica de un Exterminio Anunciado


Por Cecilia Zamudio

Sigue el Exterminio contra el pueblo colombiano: todo aquel o aquella que eleve una reivindicación contra el saqueo capitalista de Colombia, es susceptible de padecer Exterminio. A miles de luchadores sociales asesinados a manos de las herramientas represivas del régimen, se suma ahora el Exterminio contra los exguerrilleros.

Empiezan por asesinar y detener primero a los más honestos; esta es la previsible Crónica de un Baño de Sangre Anunciado en Colombia. A la captura de Jesús Santrich, mediante un montaje, por parte del régimen colombiano, por orden de EEUU, se suma el asesinato de más de 55 ex-guerrilleros desarmados(1), asesinados en su extensa mayoría por la herramienta paramilitar del gran capital, articulada al mismo Estado (articulación que la historia de Colombia ha dejado más que patente; siendo la herramienta paramilitar preconizada por la misión del general estadounidense Yarbourough, y figurando la estrategia paramilitar en manuales militares).

Al Exterminio contra los exguerrilleros, se suman también los 15 familiares de guerrilleras y guerrilleros asesinados, una de ellas violada y asesinada, la madre de un ex guerrillero(2), en lo que claramente es la continuidad del Terrorismo de Estado en Colombia.
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2.11.2018

Colombia: La Pax Romana y el Exterminio que perpetra la clase explotadora


Colombia: La Pax Romana y el Exterminio que perpetra la clase explotadora

“300 humanos asesinados por el Terrorismo de Estado en Colombia: Sigue la guerra que adelanta la clase explotadora contra el pueblo”



En Colombia se sigue produciendo un exterminio sistemático contra las mujeres y hombres que elevan una reivindicación social y política: tan solo en el mes de enero 2018 fueron asesinados 21 luchadoras y luchadores sociales (líderes comunitarios, sindicalistas, reclamantes de tierras, afrodescendientes, indígenas, etc... Toda la población colombiana es objeto del exterminio, de momento que eleve una reivindicación contra el saqueo capitalista de Colombia).  En relación con 2016, los asesinatos políticos aumentaron un 45% en 2017.  Y el Genocidio político sigue en aumento en 2018. (1)

Quería hacer constar aquí los nombres de aquellas mujeres y hombres cuyas vidas han sido amputadas por orden de quienes capitalizan sobre el exterminio de la reivindicación y la organización social y política, pero cada día amanecemos con la noticia de otro asesinado... Reseñaré solamente algunos nombres de este Genocidio que los medios silencian y manipulan (2). Esta lista es evidencia indeleble de que todo un pueblo está siendo amputado, frenado en su proceso histórico de emancipación. La situación es tan grave que el exterminio político contra los luchadores sociales rebasa la cifra de una persona asesinada por motivos políticos cada 2 días (Indepaz). En febrero ya hay varias víctimas: prosigue a zancadas el genocidio perpetrado por el Estado colombiano, su ejército y su herramienta paramilitar. Al exterminio contra los luchadores sociales se suma ahora el exterminio contra los insurgentes de las FARC desarmadas: es la Crónica de un Baño de Sangre Anunciado. 

Desde el inicio de lo que muchos ya llaman la “Pax Romana”, las multinacionales entran a saquear en las zonas en las que antes la presencia insurgente de las FARC les impedía saquear, como testifican las comunidades campesinas. Además, ya son más de 50 los exguerrilleros asesinados desarmados, acribillados por la herramienta paramilitar del régimen colombiano y del gran capital.

Febrero 2018 inició con el hallazgo de cuatro cuerpos torturados en Florencia: tres guerrilleros y uno de sus familiares (desaparecidos poco tiempo antes), y no había culminado la segunda semana de febrero que ya eran asesinados otros dos ex-insurgentes inermes. Además de los ex insurgentes asesinados, el Terrorismo de Estado también se ensaña contra sus familiares: al menos 14 familiares de guerrilleros también han sido asesinados desde el inicio de la Pax Romana. Desde la firma de los acuerdos llamados de “paz”, más de 234 líderes y lideresas sociales han sido asesinados a manos de la herramienta paramilitar de guerra sucia articulada al mismo ejército, o algunos incluso directamente asesinados por el ejército sin su careta paramilitar (3). Entre los crímenes del ejército sin su careta paramilitar, cabe recordar la masacre de 15 campesinos en Tumaco, en octubre 2017. Más recientemente, en enero, el ejército colombiano bombardeó un resguardo indígena asesinando e hiriendo a varias personas: los bombardeos además provocaron un desplazamiento poblacional masivo. 

Estos nuevos desplazados se suman a los más de 7,5 millones de desplazados internos que ha provocado el Terrorismo de Estado en Colombia, a través de bombardeos y masacres esperpénticas (4). Estas masacres y bombardeos han sido perpetrados con una doble finalidad: vaciar de sus habitantes las zonas más ricas y codiciadas por las multinacionales extractivistas y del agro industrial, y debilitar el campo colombiano, en obediencia a las instrucciones estadounidenses de “quitarle el agua al pez”(entendiendo por el pez las insurgencias, y por el agua la población de apoyo).

Además de lo anterior, el Estado colombiano intensifica su guerra contra la guerrilla del ELN, pretendiendo eliminarla bien sea por bombardeos descomunales, bien sea logrando su claudicación a través de sus “expertos” en oportunismo, que la llaman a caer, como las FARC ya lo hicieron, en la trampa macabra que el régimen esconde tras el comodín de “la paz”. Asimismo, el régimen intensifica sus bombardeos contra los frentes que entraron en disidencia con las FARC hoy desarmadas, es decir lo que queda de las FARC en las montañas. Solo la historia dirá cómo el pueblo enfrenta tanta barbarie, engaños y manipulación desatada por el régimen.
En escasos meses, más de 300 mujeres y hombres, hijos del pueblo, han sido asesinados por el Terrorismo de Estado en Colombia, para viabilizar el saqueo capitalista (5): si eso no es guerra contra la población, contra la posibilidad de organización social, comunitaria, política... ¿qué es? 

Ya es hora de dejar de vaciar la palabra "paz" de su contenido, con un discurso abundante en camisas blancas, pero muy vacío de sustancia política y de realidad: hay una lucha de clases encarnizada en Colombia, y es la clase explotadora la que arremete sin cesar contra el pueblo. Para que haya Paz, hace falta consciencia de quién le hace la guerra al pueblo, y actuar en consecuencia. La adopción del discurso de reconciliación interclasista, por una parte de la “izquierda”, constituye un grave perjuicio a la emancipación del pueblo colombiano. Porque entre la clase explotadora y la clase explotada hay intereses de clase antagónicos, y por lo tanto irreconciliables: la clase explotadora se enriquece en base a la explotación de las y los trabajadores y en base al saqueo de la naturaleza, sus intereses son explotar y saquear para perpetrar la acumulación capitalista. Los intereses de la clase explotada (la mayoría) son opuestos a la explotación y a la depredación del medio ambiente. Lamentablemente se ha llegado muy lejos en la alienación, y muchos juegan al juego de la confusión funcional al régimen.


El Terrorismo de Estado continúa, continúa la guerra de la clase explotadora contra la clase explotada. Y la clase explotadora continuará esa guerra de exterminio contra la reivindicación social, porque así garantiza el saqueo capitalista de Colombia; país muy rico, que no dejó de ser objeto de la codicia multinacional por ponerse guayaberas blancas, por otorgarle un Nóbel al carnicero presidente Santos (6), ni por quedar expuestas y expuestos al genocidio del Terrorismo de Estado miles de mujeres y hombres más, inermes, ellas, ellos y sus familiares.

Frente a semejante Genocidio, nos atrevemos, algunas y algunos, a ir rompiendo el silencio sobre el consenso aterrador, a elevar una crítica constructiva desde el campo del pueblo. Que no nos vengan a acusar de “guerreristas” a las y los que nos atrevemos a criticar, con justos argumentos, a un engañoso concepto de “paz”, que lo que conlleva es un genocidio en auge. Precisamente es porque sí queremos algún día la Paz, que no perdemos de vista que su nombre, en el idioma de los pueblos, es Justicia Social; muchas y muchos no aceptamos adoptar los falaciosos conceptos de “paz” de la burguesía: porque en su idioma a la “paz” se le llama Sumisión del Pueblo, para que los capitalistas sigan saqueando a manos llenas, atesorando lingotes encharcados en sangre y hambre.


Notas:


Indepaz reporta 23 asesinatos de líderes sociales en lo que va corrido de 2018, el año pasado Indepaz enumeró 170 asesinatos:  https//www.nodal.am/2018/02/colombia-informe-revela-solo-enero-fueron-asesinados-23-lideres-sociales/

(2).  Lista de nombres, fecha del asesinato, actividad social y política, de los luchadores sociales asesinados en enero 2018 por la herramienta paramilitar y el ejército, para callar la reivindicación social (no incluye los miembros del partido FARC asesinados):

Diana Luz Solano asesinada el 16 de enero, Antioquia; Víctor Manuel Morato, presidente de la Junta de Acción Comunal, Yondó, Antioquia; Jorge Jimmy Celis, de la Junta de Acción Comunal, Cúcuta, asesinado por la herramienta paramilitar el 17 de enero; Plinio Pulgarín, presidente de la Junta de Acción Comunal de San Pedrito, Córdoba, asesinado el 18 de enero 2018, además la herramienta paramilitar que lo asesinó, ordenó a la comunidad desplazarse inmediatamente de sus tierras. El 21 de enero fue asesinado Víctor Manuel Barrera, afiliado al sindicato USO. El 22 de enero fue asesinado Wuilmer Angarita, en la vía Tame–Cucutá. El 22 de enero, dos indígenas en Tame, Arauca fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte Ejército Nacional: los hermanos Luis Díaz López de 22 años, secretario del Cabildo y Miller Díaz López quien era el fiscal de la comunidad indígena del Juliero, Pueblo Betoye. Ese mismo día y también en Arauca, fue asesinado Harley Johanny Mogollón, dirigente de la Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro. Ese 22 de enero en el municipio de Sucumbíos (Nariño) fue asesinado José Olmedo Obando, líder del Consejo Comunitario Afro Nueva Esperanza. El 23 de enero fue asesinado Fares Carabalí, líder minero del Cauca. El 24 de enero fue hallado el cuerpo del líder social Víctor Vitola, quien apareció en aguas del Río Cáceres, Cauca antioqueño; había sido reportado como desaparecido desde el 20 de enero. El 25 de enero la herramienta paramilitar asesinó a tres hermanos reclamantes de tierras: Humberto Manuel Escobar Mercado, Prisciliano Manuel Mercado García y Manuel Eusebio Osorio Escobar, a quienes la vigilancia privada del exdirector de la Caja de Compensación Comfasucre, William Martínez, les venía impidiendo trazar los linderos de su finca, en Guaripa, Sucre. El mismo 25 fue asesinado por el ejército Miguel Eduardo Parra, líder campesino de la Asociación Municipal de Juntas de Acción Comunal de Chitagá (Asojuntas), Santander. El ejército intentó hacerlo pasar por guerrillero del ELN (práctica recurrente). La comunidad reivindica que Parra fue defensor del páramo Almorzadero y acompañó a poblaciones vulnerables de la zona. El 27 de enero fue asesinado Eleazar Tequia, Guardia Mayor Indígena del pueblo Kankuamo, en la vía Medellín-Chocó, asesinado por la Fuerza Pública. Ese mismo día Buenaventura lloró por el asesinato de uno de los líderes del Paro Cívico: Temístocles Machado logró unir a los pobladores para que defendieran su territorio de la codicia de grandes capitalistas. Nicomes Payán, líder comunitario de Mamuncia, Cauca, fue asesinado terminando enero. El martes 30 de enero, fueron asesinados dos líderes: Nilson Dávila, presidente de la junta de acción comunal de Chaparral, Bolívar; y Leidy Amaya, quien se desempeñaba como promotora de salud, asesinada en el municipio de San Calixto, Norte de Santander.

(3) La cifra de 234 líderes sociales asesinados es desde la firma del Acuerdo, hasta fin de enero 2018: es esta cantidad de asesinatos que repudia la movilización popular en contra del exterminio, del 8 de febrero. En los 5 primeros días del mes de febrero, ya son dos las líderesas sociales víctimas del exterminio contra la reivindicación social y política:
Yolanda Maturana, líder ambientalista asesinada el 2 de febrero en Risaralda, y Sandra Yaneth Luna, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Totumito, Tibú, Santander. https://www.contagioradio.com/febrero_asesinatos_lideres_sociales-articulo-51283/
El 9 de febrero son asesinados los líderes sociales Jesús Orlando Grueso Obregón, y Jonathan Cundumi Anchino, acribillados por la herramienta paramilitar.

(4). Colombia sigue siendo el país del mundo con más desplazados internos, junto con Siria, siguen Sudán, Irak, El Congo y Afganistán. Ya hay en el mundo más de 65,6 millones de personas desplazadas de sus tierras y viviendas. Y la cifra sigue en aumento debido a las guerras imperialistas y al cáncer de la depredación capitalista, que siempre va de la mano del desplazamiento forzado de poblaciones.

Colombia es el país del mundo con mayor cantidad de desplazados internos. Terminando el 2016 la esperpéntica cifra de esta realidad de sufrimiento había alcanzado los 7,4 millones de personas desplazadas. En 2017 la cantidad de personas desplazadas aumentó, alcanzando los 7,5 millones de personas, y sigue aumentando en 2018, de la mano de la depredación capitalista de los territorios:


“Colombia, con 7,4 millones de personas; Siria con 6,3 millones, e Irak, con 3,6 millones, son los que tienen las mayores poblaciones de desplazados internos”, informe de ACNUR al cierre de 2016:  http://www.acnur.org/recursos/estadisticas/

Informe de Codhes sobre situación 2017:
Codhes registra 2560 personas desplazadas tan solo en enero 2018: http://eltelegrafo.co/codhes-registra-mas-de-2-mil-personas-desplazadas-solo-en-enero/

(5). Cifra que incluye solo los líderes sociales asesinados (234) y los miembros del partido FARC asesinados, no incluye los miembros asesinados del ELN, ni los miembros asesinados de los frentes disidentes de las FARC que siguen en las montañas de Colombia.

(6). Ver Juan Manuel Santos, ministro de defensa y presidente: ley de estímulo económico por cadáver presentado, y los miles de asesinatos de jóvenes y niños en los asesinatos mal llamados “falsos positivos".

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