10.11.2020

De la barbarie colonial al presente de saqueo capitalista: Abya Yala en lucha


De la barbarie colonial al presente de saqueo capitalista: Abya Yala en lucha

Por Cecilia Zamudio

El 12 de octubre de 1492 inició la colonización mediante la cual fue perpetrada la gigantesca acumulación capitalista originaria, que impulsó la revolución industrial y la supremacía europea a nivel mundial y que arrojó a los pueblos del Abya Yala a siglos de saqueo colonial y posteriormente a siglos de neocolonialismo y saqueo capitalista. Del genocidio y saqueo perpetrados durante la colonia, la aristocracia y la burguesía europea acumularon una fortuna sin precedentes, que propulsaría a Europa como metrópoli capitalista. La colonia poblacional inglesa que hoy se conoce como Estados Unidos, también se propulsaría como metrópoli capitalista en base al esclavismo y a la política expansionista de su burguesía que asumiría la continuidad depredadora contra el resto del continente. Las mayores fortunas mundiales se constituyeron mediante el genocidio, la deportación, la esclavización y el saqueo. Las actuales relaciones geopolíticas entre metrópolis capitalistas y periferias del capitalismo, tienen un origen histórico marcado en sangre. La clase explotadora en el continente americano, de norte a sur, es la descendiente directa de la barbarie colonial y es cómplice del saqueo que perpetra el capitalismo transnacional (fortunas esclavistas siguen imperando, junto a nuevos saqueadores). El mayor genocidio de la Historia es "festejado" bajo un sistema heredero de la barbarie colonial. El capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza”, escribía Marx. Los pueblos del mundo debemos conocer la Historia para comprender el presente y ser capaces de transformarlo.

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10.03.2020

Quino se queda en el corazón de los que luchan, donde anida su esencia

Quino se queda en el corazón de los que luchan, donde anida su esencia

 Por Cecilia Zamudio

El último día de septiembre falleció Quino, el gran dibujante que creó Mafalda inspirado en su extraordinaria abuela comunista; abuela que luchó hasta su último aliento por la justicia social, y que sensibilizó a Quino desde muy niño a sentir muy hondo el sufrimiento de cada ser humano en cualquier parte del mundo, que nutrió la consciencia de clase de Quino. Quino, cuyo nombre era Joaquín Lavado, fue creador de Mafalda y de otros dibujos de gran sensibilidad y reivindicación de justicia social.

Quino era hijo de exiliados sobrevivientes de la brutal represión franquista que la burguesía española y transnacional impuso a España (mediante el Golpe de Estado impulsado para frenar los avances de la República y la emancipación social de la clase trabajadora). Quino a su vez tuvo que silenciar sus dibujos en Argentina cuando la burguesía y el imperialismo estadounidense dieron el Golpe de Estado e impusieron la dictadura militar para acometer un exterminio descomunal contra toda una generación que luchaba por abolir el capitalismo. A la pregunta de un periodista de cómo sería Mafalda de adulta, Quino respondió: «Mafalda nunca habría llegado a ser adulta, ella estaría entre los 30.000 desaparecidos», porque Mafalda era lúcida y luchadora, una niña con sensibilidad social y consciencia de clase, cualidades que la burguesía ordenó exterminar y los militares atacaron encarnizadamente. A punta de tortura y exterminio se perpetuó el capitalismo en Argentina y así se ha perpetuado y se perpetúa por todo el planeta.

Quino reflejó en toda su obra su reivindicación de justicia social, su reivindicación de pensamiento crítico, de lucha contra toda explotación. Quino dibujó su crítica a este sistema, a la clase burguesa que explota a las y los trabajadores, saquea la naturaleza y promueve (a través de sus medios de alienación masiva) paradigmas de sumisión y explotación como el racismo, el machismo, la xenofobia, el individualismo, el sobreconsumismo parasitario... que lamentablemente producen oprimidos que defienden a sus opresores como los personajes de Manolito o Susanita.

Nos hará falta Quino, ese gigante del dibujo sensible, del arte con compromiso social. Su existencia y su legado son otra prueba más de que hay hermosura profunda en el corazón de los seres humanos, de que es este sistema que a muchos degrada e intoxica transformándolos en monstruos de individualismo funcionales a esta barbarie que algunos se empeñan absurdamente en llamar “democracia” cuando es Dictadura del Capital. Quino, Mafalda y Libertad estarán siempre en el corazón de los pueblos que luchan, brillando como necesarios faros hacia un horizonte sin explotación, ahí donde anida su esencia.

 
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5.10.2020

El Coronacolapso es síntoma de la enfermedad capitalista: colapso sanitario y demás aberraciones de un sistema criminal


El Coronacolapso es síntoma de la enfermedad capitalista: 
colapso sanitario y demás aberraciones de un sistema criminal

Por Cecilia Zamudio

El Coronacolapso ha dejado al desnudo la abyección capitalista que convierte la sanidad en mercancía, para beneficio de la clase burguesa. Ha puesto de manifiesto una situación mundial de precariedad y explotación contra la clase trabajadora que es brutal: el personal médico ha tenido que trabajar sin equipos de protección anti-contagio porque los Estados burgueses no los han suplido; la carencia de materiales ha aumentado el contagio y ha provocado muertes que se hubieran podido evitar; miles de personas han muerto por falta de personal médico, de hospitales, de máquinas de respiración asistida. Miles de ancianos no han podido acceder a respiradores en los hospitales, tras haber sido explotados toda su vida. En las residencias de ancianos se ha producido una mortandad porque los propietarios de dichas residencias capitalizan reduciendo personal y sobre-explotándolo, lo que precariza las condiciones de vida de los ancianos [1].


La situación de pandemia y de confinamiento sin subsidios ha empujado a millones de personas a situaciones desesperantes: millones de trabajadores informales, parados de larga duración, trabajadores a merced de las Empresas de Trabajo Temporal, artistas, músicos, vendedores ambulantes, jornaleros, trabajadoras de limpieza y cuidados (en la mayoría de los casos no declaradas por los empleadores), migrantes en situación de marginación administrativa por causa de leyes lesivas [2], han padecido y padecen física hambre. Mujeres, niñas y niños han tenido y tienen que convivir con un maltratador, encerradas, lo que ha causado un incremento de suicidios. Y mientras tanto, mientras la clase explotada viene falleciendo por falta de insumos médicos y viene padeciendo hambre por falta de subsidios, mientras crece su angustia en cubículos habitacionales de escasos metros cuadrados o en chabolas sin agua, la banca ha recibido millonadas de los Estados burgueses. En todos los países capitalistas ha sido recurrente la inyección de inmensas cantidades del presupuesto público a la banca privada y a los mayores empresarios, un gigantesco robo amparado en la excusa de "la crisis del Coronavirus". Cuando la crisis es precisamente inherente al capitalismo: la crisis sanitaria le es inherente, la crisis económica también. Los Estados burgueses han favorecido a la gran industria con exenciones de impuestos, con el pago de las cotizaciones sociales desde el presupuesto público para dejar intactas las grandes fortunas, con subsidios millonarios a los más ricos, con facilidades de despido y de incremento de la explotación contra la clase trabajadora, etc. El gran capital roba y roba al presupuesto público: acelera la acumulación capitalista mientras las mayorías padecemos sufrimiento, privación de libertad, ansiedad, precariedad, hambre y muerte.
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4.19.2020

Ecofascismo en tiempos de Coronavirus


Ecofascismo en tiempos de Coronavirus


Asistimos a una creciente proliferación de teorías ecofascistas y eugenésicas, que cuentan con todo el apoyo de los grandes medios, puesto que son un arma importante en la guerra contra la capacidad de comprensión de la realidad, que constantemente adelanta la clase dominante contra la clase explotada. La guerra de alienación, de colonización de las mentes, es un elemento fundamental para el mantenimiento de la actual situación de profunda injusticia social y depredación contra la humanidad y el planeta. Por ello es repetida al infinito la anti-científica premisa según la cual «el humano es malo por naturaleza», el constante mantra mediatizado en todos los formatos de: «los humanos somos la peste».

En vez de señalar la responsabilidad del sistema socio-económico capitalista en la depredación y devastación de la naturaleza, el ecofascismo promovido por la burguesía sale a confundir para que no se identifiquen las responsabilidades concretas de tanta barbarie. Las teorías malthusianas según las cuales es mediante la eliminación de tantos humanos como sea posible, que se “salvará” el planeta, han sido abundantemente promovidas, y están hoy relacionadas con el imperialismo más racista, neocolonial y depredador, con multinacionales minero-energéticas e incluso del complejo militar-industrial, a menudo parapetadas detrás de sus fundaciones con rotulación “ecológica” (en un cinismo llevado a la máxima potencia). Las teorías eugenésicas y otras ponzoñas pretenden suplantar la toma de consciencia sobre la realidad que nos aqueja. 
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4.17.2020

Écofascisme au temps du coronavirus


Écofascisme au temps du coronavirus

Nous assistons à une prolifération croissante de théories écofascistes et eugénistes, qui bénéficient de tout le soutien des grands médias, car elles sont une arme importante dans la guerre contre la capacité de compréhension de la réalité, que ne cesse d’avancer la classe dominante contre la classe exploitée. La guerre d’aliénation, de colonisation des esprits, est un élément fondamental pour le maintien de la situation de profonde injustice sociale et de déprédation contre l’humanité et la planète. C’est la raison pour laquelle est répétée à l’infini l’hypothèse anti-scientifique selon laquelle « l’humain est mauvais par nature », le mantra constant médiatisé dans tous les formats est : « les humains sont la peste, ils méritent le pire ». Cette rengaine est répétée même en pleine pandémie de Covid-19, face aux milliers de morts causées para la combinaison entre Coronavirus et Capitalisme. Des milliers de morts qui auraient pu être évitées, mais se sont produites et se produisent à cause de systèmes de santé précarisés et privatisés (manque d’hôpitaux, de personnel de santé, d’équipements de protection anti-contagion, manque de machines de respiration assistée, etc.). L’ obligation imposée aux travailleurs de secteurs non indispensables d’aller travailler pour préserver les gains du patronat (au détriment de la population), contribue également à l'expansion de la contagion.
Au lieu de dénoncer la responsabilité du système socio-économique capitaliste dans la déprédation et la dévastation de la nature, l’écofascisme promu par la bourgeoisie sème la confusion pour que ne soient pas identifiées les responsabilités concrètes de tant de barbarie. Les théories malthusiennes selon lesquelles c’est en éliminant autant d’humains que possible, que la planète sera "sauvée", ont été abondamment promues, et sont aujourd’hui liées à l’impérialisme le plus raciste, néocolonial et prédateur, liées avec des multinationales minières et énergétiques et même avec le complexe militaro-industriel, qui s’embusquent souvent derrière leurs fondations avec étiquetage "écologique" (dans le comble du cynisme). Les théories eugénistes et autres venins prétendent supplanter la prise de conscience sur la réalité qui nous afflige.

La "peste" pour la planète ce ne sont pas les millions de petits paysans et d’indigènes dépouillés par les multinationales minières et agro-industrielles, ce ne sont pas non plus les travailleurs, la classe exploitée dans un modèle productif aberrant qui dévore nos vies et empoisonne même la nourriture. La peste, c’est la classe exploiteuse et son système criminel dans lequel une poignée accumule des fortunes sur l’exploitation de la classe ouvrière et sur le pillage de la planète. La peste, c’est le capitalisme, système dans lequel même la santé est conçue comme une simple "marchandise", avec les catastrophiques conséquences que nous pouvons ressentir dans notre propre chair.

La peste c’est un système qui promeut (à travers les mass media, propriété de grands capitalistes) la consommation parasitaire ; un système qui permet le crime de l’obsolescence programmée (vieillissement prématuré des choses programmé depuis leur production, pour forcer à en acheter d’autres). La dictature du capital impose toute aberration qui lui soit nécessaire pour accumuler des fortunes, transformant ainsi la planète en dépotoir.


La peste c’est un système dans lequel les moyens de production sont entre des mains privées et non entre des mains collectives. Si les moyens de production étaient entre des mains collectives, nous serions, en tant que travailleurs, ceux qui déciderions ce qu’il faut fabriquer et comment le faire, et le bien de la collectivité prévaudrait et non le profit de quelques-uns. Nous travaillerions dans de meilleures conditions et pendant moins de temps, et il nous resterait du temps pour vivre pleinement, pour étudier et grandir émotionnellement et intellectuellement, personne ne serait privé de conditions de vie dignes. La technologie serait mise au service de notre émancipation et non de notre soumission. La recherche scientifique serait axée sur la recherche de remèdes contre les maladies, et non sur le mensonge criminel de l’obsolescence programmée ou sur le développement des armes. La recherche scientifique ne serait pas subordonnée à la volonté des multinationales, qui empêchent la mise en production de certains médicaments qu’elles n’estiment pas "rentables", car leur objectif est de faire du profit sur la souffrance de millions de personnes.


Si les moyens de production étaient entre les mains de la collectivité, la santé, l’éducation, le logement, la culture, l’harmonie métabolique avec notre mère Nature, seraient des droits universels effectifs, et non des sources de profit pour une poignée, et non des privilèges comme ils le sont, dans les faits, dans le capitalisme. Nous construirions (par exemple) des respirateurs artificiels en suffisance et non des armes. Mais dans le capitalisme, les armes sont indispensables aux États bourgeois pour équiper les forces de répression et réprimer ainsi la contestation sociale contre tant d’injustice ; elles sont également nécessaires à la bourgeoisie pour déclencher ses guerres impérialistes par cupidité. Dans le capitalisme, les hôpitaux, les médecins, le personnel, les moyens, les tests, les équipements de protection contre la contagion sont insuffisants, tandis que les forces de répression sont abondantes et hyper équipées pour réprimer et soumettre. Si la classe ouvrière possédait les moyens de production, aucune épidémie n’emporterait autant de vies, parce que nous déciderions que la santé est la priorité... Mais nous subissons un système capitaliste qu’il nous faut encore abolir.

Le capitalisme pille la nature et l’être humain, dégrade les relations, normalise l’exploitation, érodant la capacité d’empathie au point de tout concevoir comme "jetable". La peste c’est ce système qui promeut le racisme, le machisme, la xénophobie, l’individualisme, l’hédonisme et tout paradigme d’oppression et de soumission qui soit utile à la bourgeoisie pour diviser la classe exploitée et ainsi perpétuer son oppression. La peste c’est un système basé sur l’exploitation, qui banalise jusqu’à la torture pour que les pratiques qui le soutiennent soient perçues comme "normales".
La peste c’est un système qui déclenche des guerres impérialistes pour que le capitalisme transnational pille les ressources des pays envahis, provoquant la destruction, des millions de morts, l’exode dantesque des populations... tout en fonction de remplir les poches d’une poignée de criminels capitalistes. « Le capital vient au monde dégoulinant de sang et de boue par tous les pores »[1], écrivait un Monsieur barbu que jusqu’à ce jour les bourgeoisies cherchent à proscrire, en raison de son intelligence lucide mise au service de l’émancipation des peuples. « La découverte des gisements d’or et d’argent d’Amérique, la réduction en esclavage, l’extermination et l’ensevelissement dans les mines de la population indigène, le début de la conquête et du pillage des Indes orientales, la transformation du continent africain en terrain de chasse d’êtres humains noirs afin de les rendre esclaves : tels sont les faits qui marquent l’aube de l’ère de production capitaliste. » écrivait Marx, au sujet de l’accumulation primitive du capital [Ibid.]. Sur le génocide et la spoliation, sur la barbarie de la colonisation, des fortunes colossales ont été accumulées par l’élite aristocratique et bourgeoise européenne, tandis que la bourgeoisie esclavagiste s’est consolidée dans les colonies de peuplement comme les États-Unis. Actuellement, parmi les plus grandes fortunes de la planète, se trouvent encore les descendants des vautours majuscules de l’Histoire coloniale, qui se joignent à des vautours aux racines plus récentes pour poursuivre le pillage.

Le capitalisme transnational poursuit aujourd’hui le pillage de l’Afrique, de l’Asie et de l’Amérique latine, causant génocides et écocides, appauvrissant des millions de personnes... Puis il crée des forteresses autour du butin pillé par les métropoles capitalistes (comme l’Union européenne ou les États-Unis) : l’impérialisme veut extorquer les richesses, mais rejette les personnes dépossédées par sa rapine, les forçant à des trajets migratoires de cauchemar et à subir l’esclavage moderne si elles parviennent à arriver. Des millions de femmes et hommes originaires de la périphérie capitaliste sont acculés, à cause de lois d’immigration qui violent les droits humains, à subir les pires exploitations dans les pays du centre capitaliste, comme travailler aux pièces dans l’industrie agroalimentaire dans des conditions de travail et de logement inhumaines, ou se voir contraintes (dans le cas des femmes) à subir l’exploitation monstrueuse qu’est la prostitution. C’est le pillage des corps humains, consubstantiel au pillage capitaliste des territoires. C’est le fonctionnement d’un système criminel héritier d’une Histoire coloniale, et dont le présent est la continuité sanglante d’un système de classes, où une poignée de milliardaires amassent leurs fortunes sur la base de l’exploitation de la classe ouvrière et sur le pillage de la nature.

La peste ce sont les banques et les organismes usuriers qui font payer des dettes éternelles, illégitimes et odieuses à des dizaines de pays ; tout aussi odieuses que sont les aberrantes "dettes" envers les colonisateurs pour "compenser" la "perte" de leurs colonies [2].
La peste, ce sont les multinationales qui empoisonnent les rivières et détruisent les écosystèmes, qui s’approprient les sources d’eau et commettent des génocides contre les peuples (comme les multinationales BHP Billiton, Glencore et Anglo American qui sont en train d’exterminer le peuple Wayu en Colombie... Pour donner un exemple entre mille). La peste, ce sont les multinationales qui détruisent les forêts et font exploser des montagnes entières, transformant en zones mortes les vertes vallées de dizaines de pays.

Il est superficiel et peu analytique de déclarer « la peste c’est nous : tous les humains », sans faire de distinction de classes sociales, sans mettre en évidence la responsabilité systémique de la déprédation de la nature, sans identifier comme responsables majuscules les multinationales qui ordonnent l’extermination de populations entières par des massacres atroces dans le but de piller leurs ressources (massacres perpétrés par les outils militaires et paramilitaires d’États inféodés au pillage capitaliste) ; il est peu analytique de ne pas pondérer le caractère induit (par la propagande constante) du délirant comportement sur-consumériste. C’est être aveugle, ou mal intentionné, de ne pas discerner les questions géopolitiques... Et pourtant les chiffres parlent : si tous les habitants de la planète consommaient comme un étatsunien moyen, il faudrait 5 planètes Terre [3]. Les États-Unis et l’Union européenne, consomment à eux deux 50 % des ressources de la planète, alors qu’ils ne représentent que 12 % de la population mondiale [4]. On constate clairement que la surconsommation des ressources par une minorité, affecte l’ensemble de la planète. Les États-Unis, l’Europe, l’Australie et le Japon sont à la tête des régions dont l’empreinte écologique par habitant pèse le plus lourd sur la planète, et ce en raison de la consommation frénétique vers laquelle est télé dirigée leur population. La consommation compulsive prétend inutilement être une "compensation" du vide et des frustrations que ce même système génère. Andrew Collier exprime : « Regarder les gens dans une société capitaliste et conclure que la nature humaine est égoïste, c’est comme regarder les gens dans une usine où la pollution est en train de détruire leurs poumons et conclure que la nature humaine est de tousser ». Nous voyons que les niveaux d’aliénation et de dégradation de l’être humain, inhérents au système socio-économique déprédateur sous lequel il vit, deviennent chaque jour plus brutaux. De même, la déprédation des écosystèmes est chaque jour plus brutale (et ce malgré les mièvres pansements de ceux qui prétendent l’éviter sans remettre en cause le système). La déprédation de la nature, la disparition d’écosystèmes et d’espèces, et même la prolifération à un niveau pandémique de maladies zoonotiques, sont inhérentes à la logique et au modèle productif du capitalisme. « La production capitaliste dénature l’interaction métabolique entre l’être humain et la terre »[5]. La "rupture métabolique" provoquée par ce système, entre Mère Nature et ses enfants humains, est profondément aberrante : "Le fait que la vie physique et spirituelle de l’être humain dépende de la nature, signifie que la nature est en relation avec elle-même, car l’humain en fait partie." écrivait Marx. Et il soulignait : "Le capitalisme tend à détruire ses deux sources de richesse : la nature et l’être humain"[6].

Non, la "peste" ce n’est pas nous "les humains", ainsi de façon abstraite, et sans analyser les rapports de production, la géopolitique et l’existence des classes sociales dans ce système. Ce genre d’approche qui met dans le même sac les oppresseurs et les opprimés, ne cherche qu’à perpétuer cette barbarie. Face à l’écofascisme promu par la bourgeoisie, avec ses théories eugénistes, sa ligne de "tous-les-êtres-humains-sont-mauvais" qui prétend effacer les responsabilités concrètes de la classe exploiteuse, avec ses personnages hyper-médiatisés financés par de grandes multinationales prédatrices, nous, les peuples, nous élevons l’écologie que nous avons toujours pratiquée (souvent même sans l’étiqueter comme telle) : l’écologie avec une conscience de classe, celle de Berta Cáceres et Chico Méndes, celle de tant de militants pour la nature et la justice sociale, toujours en lutte contre la déprédation capitaliste... celle des milliers de personnes qui ont été assassinées par les hommes de main des multinationales, et des milliers et milliers qui continuent de lutter en première ligne. 

Depuis la classe exploitée, élevant la conscience de classe et notre amour pour la Terre, nous sommes la nature en lutte pour abolir ce criminel système de classes, basé sur l’exploitation et le saccage.

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NOTAS:
[1] Marx, El Capital, Capítulo XXIV, Acumulación Originaria
La Banque mondiale est directement impliquée dans certaines dettes coloniales, puisqu’au cours des années 1950 et 60, elle a octroyé des prêts aux puissances coloniales pour des projets permettant aux métropoles de maximiser leur exploitation de leurs colonies. Les dettes contractées auprès de la Banque par les autorités belges, anglaises et françaises pour leurs colonies ont ensuite été transférées aux pays qui accédaient à leur indépendance sans leur consentement”.
[3] Estados Unidos consumen el 30 % de los recursos mundiales, a pesar de que representan solo el 5 % de la población mundial. www.chicagotribune.com/hoyla-diadelatierra-los-10-paises-que-generan-mas-basura-en-el-mundo-20190422-story.html
5 % de la población mundial, los estadounidenses, producen tres veces más desechos que los chinos y siete más que los etíopes.www.lavozdegalicia.es/noticia/mercados/2019/09/29/humanidad-devora-tierra/0003_201909SM29P2991.htm
[4] La huella ecológica de la UE es equivalente a 2,8 planetas Tierra. La Unión Europea utiliza el 20% de los recursos naturales mundiales, pese a que demográficamente sólo representa el 7% de la población global. WWF y Global Footprint Network, informe “Vivir por encima de los límites de la naturaleza en el mundo” www.awsassets.wwf.es/downloads/wwf_overshoot_europa_esp_.pdf
[5] Concepto de la “fractura metabólica” de Marx, central para una crítica integral al capitalismo: (La producción capitalista) distorsiona la interacción metabólica entre el ser humano y la tierra. (…) La propiedad de la tierra a gran escala reduce la población agrícola a un mínimo constantemente decreciente, confrontado con un constante crecimiento de la población industrial conglomerada; de esta manera, produce las condiciones que provocan una fractura en el proceso interdependiente entre el metabolismo social y el natural.”. Para Marx: El hecho de que la vida física y espiritual del ser humano dependa de la naturaleza no significa otra cosa sino que la naturaleza se relaciona consigo misma, ya que el humano es una parte de ella.” (Marx, Manuscritos Económico-filosóficos, 1844): https://n9.cl/6s8d
[6] La industria a gran escala y la agricultura industrial van de la mano. Si ellas están originariamente distinguidas por el hecho de que la primera deja residuos y arruina a la fuerza de trabajo, y así la potencia natural del ser humano; mientras que la segunda hace lo mismo a la fuerza natural del suelo, ellas terminan vinculándose dado que el sistema industrial aplicado a la agricultura acaba por debilitar a los trabajadores, mientras que la industria provee a la agricultura con los medios para el agotamiento del suelo” (Marx). “Todo progreso de la agricultura capitalista no es solo un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino a la vez en el arte de esquilmar el suelo; todo avance en el acrecentamiento de la fertilidad de un periodo dado, es un avance en el agotamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad [...] La producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el humano” (Marx, primer tomo de “El Capital”)
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Texte original écrit en espagnol, traduction pour ce texte par Rose Marie Lou (révision de traduction C. Zamudio)
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4.11.2020

En plena pandemia, el imperialismo de EEUU prepara una guerra de saqueo contra Venezuela


En plena pandemia, el imperialismo de EEUU prepara una guerra de saqueo contra Venezuela


Los Estados Unidos preparan su nueva aventura de piratería a gran escala, esta vez contra Venezuela. Para ello esgrimen el cínico pretexto de "combatir al narcotráfico", cuando son ellos los mayores narcotraficantes del mundo. Cuando utilizan al narcotráfico y al paramilitarismo, por ellos mismos entrenado en técnicas de tortura, para desarticular las luchas de los pueblos contra el saqueo capitalista (en Colombia, México, América Central, Brasil (etc.) han implementado la herramienta paramilitar desde hace décadas). Desde Estados Unidos se teorizó e implementó la introducción del paramilitarismo, las Maras y torturadores diversos (todos alimentados por dineros del narco y en su mayoría articulados a Estados represivos), para desintegrar el tejido social, para evitar a toda costa el surgimiento de organizaciones revolucionarias que cuestionen y combatan al sistema, para encausar la rabia de los empobrecidos hacia direcciones equivocadas (contra sus propios hermanos y no contra las burguesías nacionales y transnacionales). La Estrategia del "caos controlado" de las Maras y paramilitares implementada por la CIA, ha provocado miles de muertes y constituido un freno de peso a la emancipación de los pueblos.

Desde el Pentágono sacan a relucir una nueva mentira colosal [1] para maquillar sus guerras por codicia, esgrimen la fábula (para dormirse de pie) en la que ellos, los estadounidenses, serían los "grandes luchadores por la libertad y contra el narcotráfico", cuando su misma DEA está implicada hasta los tuétanos en el narcotráfico. La DEA, que se presenta como una agencia “antidrogas”, lo que hace es manejar los flujos de producción y distribución de las drogas ilegales en el mundo, y utilizarlos en función de los intereses del imperialismo estadounidense: más de una operación encubierta de desestabilización se financia con el dinero del narcotráfico (recordemos el financiamiento de la Contra nicaragüense, el financiamiento de la herramienta paramilitar de contrainsurgencia en Colombia, o el financiamiento de las Guarimbas y paramilitares implementados contra Venezuela y su gobierno bolivariano por la burguesía venezolana y la injerencia estadounidense)Por otra parte, los Estados Unidos también introducen drogas en los barrios de la clase explotada estadounidense, para desarticular la lucha política contra la injusticia social, como método de control social y caos controlado. "La DEA ha sido el actor internacional clave en la protección de la producción y procesamiento de droga en Colombia [y en Afganistán] y el garante y vigilante de su traslado hasta las neuronas de los jóvenes en los Estados Unidos"[2].
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4.10.2020

En pleine pandémie, l’impérialisme étatsunien prépare une guerre de pillage contre le Venezuela


En pleine pandémie, l’impérialisme étatsunien prépare une guerre de pillage contre le Venezuela


Les États-Unis préparent leur nouvelle aventure de piraterie à grande échelle, cette fois-ci contre le Venezuela. Pour ce faire, ils invoquent le prétexte cynique de "combattre le trafic de drogue", alors qu’ils sont les plus grands trafiquants de drogue du monde. Alors qu’ils utilisent le trafic de drogue et le para-militarisme (par eux-mêmes entraîné en techniques de torture) pour désarticuler les luttes des peuples contre le pillage capitaliste. En Colombie, au Mexique, en Amérique centrale, au Brésil (etc.) l’outil paramilitaire a été instauré par leurs soins, depuis des dizaines d’années. L’introduction du para-militarisme, des "Maras" (gangs) et autres tortionnaires, a été théorisée et promue depuis les États-Unis pour désintégrer le tissu social, pour éviter à tout prix l’émergence d’organisations révolutionnaires qui remettent en question et combattent le système. Ces mercenaires fonctionnels aux intérêts de la bourgeoisie transnationale sont alimentés par l’argent de la drogue, et sont pour la plupart reliés à des États répressifs. Il s’agit de canaliser la rage des appauvris vers une impasse (contre leurs propres frères et non contre les bourgeoisies nationales et transnationales). La stratégie du "chaos contrôlé" des gangs et de la terreur paramilitaire, mise en œuvre par la CIA, a provoqué des milliers de morts et a constitué un frein majeur à l’émancipation des peuples.

Depuis le Pentagone, surgit un nouveau mensonge colossal [1] pour maquiller leurs guerres de cupidité. Les États-Unis utilisent la fable (à dormir debout) selon laquelle eux, les étatsuniens, seraient les "grands combattants de la liberté et contre le trafic de drogue", alors que même leur DEA est impliquée dans le trafic de drogue. La DEA, qui se présente comme une agence "antidrogue", ne fait que gérer les flux de production et de distribution des drogues illicites dans le monde, afin de les utiliser en fonction des intérêts de l’impérialisme étatsunien. Multiples opérations clandestines de déstabilisation sont financées par l’argent du trafic de drogue (rappelons le financement de la Contra nicaraguayenne, le financement de l’outil paramilitaire de contre-insurrection en Colombie, ou le financement des "Guarimbas" et des paramilitaires mis en place contre le Venezuela et son gouvernement bolivarien par la bourgeoisie vénézuélienne et par l’ingérence étatsunienne). Par ailleurs, les États-Unis introduisent également des drogues dans les quartiers de la classe exploitée des États-Unis, pour démanteler la lutte politique contre l’injustice sociale, comme méthode de contrôle social et de chaos contrôlé. «La DEA a été l’acteur international clé dans la protection de la production de la drogue en Colombie [et en Afghanistan] et le superviseur de son transfert vers les neurones des jeunes aux États-Unis »[2].
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4.01.2020

Sin agua, ni casa: trabajadores migrantes, capitalismo y esclavitud en tiempos de Coronavirus


Sin agua, ni casa: trabajadores migrantes, capitalismo y esclavitud en tiempos de Coronavirus

Por Cecilia Zamudio

Los trabajadores más esclavizados, mujeres y hombres migrantes que trabajan en el agroindustrial para una patronal esclavista, esos seres humanos que trabajan para alimentarnos, no tienen ni casas, ni agua. Y el supuesto "plan" gubernamental para los sectores más precarios en época de pandemia, consiste únicamente en enviar militares a las chabolas improvisadas, a ordenarles que se "queden en casa". Los trabajadores les dicen que no tienen agua y que temen por su salud, pero la respuesta es únicamente la coerción: lo que empeora la situación, ya que se complica incluso la gestión de residuos en lugares sin sistema de saneamiento[1]. «Hay mujeres y niños en los asentamientos... A las personas que viven en chabolas les resulta muy difícil quedarse en “casa” sin comida. No pueden quedarse sin trabajar, han sido multados camino del trabajo. Reclamamos agua. Seguimos como siempre, siendo los invisibles, los que a nadie le importan mas allá de lo que es el trabajo, es decir, gente que va a trabajar y luego como si no existiera»[2].



La mitad del presupuesto público destinado supuestamente a "la crisis del Coronavirus", va directo a la banca privada, otra gran tajada a la gran industria, otra tajada al ejército (para beneficio del complejo militar-industrial), y las migajas que quedan van a pequeñas empresas, a sanidad y servicios sociales. Por causa de esa repartición del presupuesto de emergencia y por causa de la privatización de la sanidad de las últimas décadas, el personal sanitario trabaja sin los suficientes equipos de protección, lo que contribuye a la expansión del virus, los ancianos mueren en cantidades aberrantes en residencias sin suficiente personal médico, y la parte más esclavizada de la clase explotada es dejada de lado...  Mientras tanto, la banca siempre gana.
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3.30.2020

Sans maison ni eau : travailleurs migrants, capitalisme et esclavage au temps du coronavirus


Sans maison ni eau : travailleurs migrants, capitalisme et esclavage au temps du coronavirus

Les travailleurs les plus exploités, les femmes et les hommes migrants qui travaillent dans l’industrie agro-alimentaire pour un patronat esclavagiste, ces êtres humains qui travaillent pour nous nourrir, n’ont ni maison, ni eau. Et le soi-disant "plan" gouvernemental pour les secteurs les plus précaires en période de pandémie, consiste à envoyer des militaires dans les bidonvilles improvisés, à leur ordonner de "rester chez eux". Les travailleurs leur disent qu’ils n’ont pas d’eau et qu’ils craignent pour leur santé, mais la réponse est seulement la répression : ce qui aggrave la situation, car la gestion des déchets se complique sans aucun système d’assainissement[1]. «Il y a des femmes et des enfants dans les campements... Il est très difficile de rester à la "maison" sans nourriture. On ne peut pas rester sans travailler. Nous réclamons de l’eau. Nous sommes comme toujours, les invisibles, ceux dont personne ne se soucie au-delà de nous exploiter, c’est-à-dire des gens qui vont travailler, puis c’est comme si nous n’existions pas» [2].

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