3.05.2022

Los Sicópatas Mayúsculos, su imperio otanista y su “paz” de genocidio, saqueo y mentiras

Los Sicópatas Mayúsculos, su imperio otanista y su “paz” de genocidio, saqueo y mentiras


Por Cecilia Zamudio / Viñeta de El Fisgón


Los que han perpetrado bombardeos, matanzas y saqueo contra Irak, Libia, Siria, Yugoslavia, Colombia, Yemen, Somalia, Afganistán, Palestina, Congo, Indonesia y un largo etcétera de países, bombardeándolos a través de su OTAN o bombardeándolos a través de regímenes fascistas por ellos apoyados, entrenando a ejércitos genocidas, hordas de paramilitares y fanáticos religiosos, urdiendo Golpes de Estado y Exterminios políticos, nos dicen que ellos son los grandes “defensores de la paz”. 


Los Sicópatas Mayúsculos, depredadores de la humanidad, nos dicen que los “malos” son los que no se arrodillan ante su voluntad... Y que por eso, toda la humanidad debe repudiar al país que se haya atrevido a rechazar el cerco de la OTAN (la mayor fuerza de guerra existente). 


Los Sicópatas Mayúsculos, responsables de millones de muertes para saquear países, nos intoxican a través de su aparato mediático: demonizando a punta de omisiones y mentiras al país que decida defenderse de un cerco de bases militares y que decida defender a un pueblo hermano de los bombardeos que durante 8 años han sido ejecutados por el vecino régimen neonazi instalado y armado, precisamente, por los sicópatas mayúsculos que van de amos y aleccionadores del mundo...


Estados Unidos, la Unión Europea y su OTAN (que algunos ya llaman “Organización Terrorista del Atlántico Norte”, en razón de la cantidad de asesinatos que ha cometido contra los pueblos cuyos recursos codicia) nos dicen que repudiemos al país que se atreve a reaccionar ante su asedio, que se atreve a intervenir para desnazificar lo que Estados Unidos y la UE se han encargado de nazificar durante largos años a golpe de apoyo y recursos a un régimen neonazi. Nos dicen que hay que repudiar al que se atreve a querer frenar el genocidio contra el Donbás perpetrado por el régimen de Ucrania; Genocidio tan financiado y amparado por Occidente que sobre él habían impuesto una lápida de silencio mediático.


A golpe de manipulación mediática, el imperialismo estadounidense y europeo impone su relato y hace pasar a los victimarios por las víctimas: nos martillean cada día que la “víctima” del asunto resulta ser precisamente ese régimen neonazi por ellos instalado y armado en Ucrania para servirles de portaaviones contra Rusia y para masacrar a las poblaciones del Donbás, de ascendencia rusa.


Nos dicen que “hay que salvar al pueblo ucraniano de los malvados rusos”, pero no dicen que la operación rusa empezó en respuesta a 8 años de bombardeos sobre Lugansk y Donetsk, años de incumplimientos de los acuerdos diplomáticos de Minsk por parte de Ucrania, y que es una operación contra el régimen ucraniano y sus batallones neonazis, no contra el pueblo ucraniano que también padece a los neonazis instalados en el poder desde el golpe de Estado de 2014. 


El régimen neonazi de Ucrania, además de perpetrar el Genocidio contra el Donbás, ha prohibido partidos (entre ellos al partido comunista), encarcela y persigue encarnizadamente a los antifascistas ucranianos, ha quemado vivos a decenas de sindicalistas y comunistas incendiando la casa de los sindicatos de Odesa (48 personas asesinadas y más de cien desaparecidas), reprime al propio pueblo ucraniano, persigue a la etnia rusa, húngara y 
a los gitanos, ha introducido la glorificación de figuras nazis en los contenidos educativos, ha privatizado empresas y servicios públicos, ha entregado los recursos de Ucrania a transnacionales de Estados Unidos, la UE y sus socios, ha entregado su soberanía a EEUU, ha empobrecido a la clase trabajadora ucraniana al punto de convertir a las mujeres más empobrecidas en “los vientres de alquiler de Europa”, etc.


Los sicópatas mayúsculos nos dicen que armar neonazis y fomentar el genocidio contra la etnia rusa, asesinando a 14.000 personas en 8 años, es algo maravillosamente “pacífico y democrático”, y nos prohíben hasta escuchar la versión del país que ordenan repudiar: censuran a los medios rusos, no vaya a ser que se nos ocurra informarnos por fuera de la camisa de fuerza establecida. De esa manera, y aprovechándose de la ignorancia que por años han cultivado en las masas, logran llenar plazas con gente teledirigida para aupar a un régimen neonazi.


Los Sicópatas Mayúsculos, en apogeo de su Dictadura del Capital, intoxican a las masas con mentiras tan burdas como hacer pasar un videojuego por “bombardeo ruso”, o tan infames como hacer pasar la desgarradora despedida de un padre y su hija huyendo de los bombardeos ucranianos hacia Rusia, como “huyendo de los rusos”; o tan perversas como utilizar las imágenes de las víctimas de bombardeos indiscriminados perpetrados por Ucrania contra el Donbás como “víctimas de bombardeos rusos”: así llegan a convencer a multitud de incautos, manipulándo su siquis y reduciendo sus capacidades cognitivas.


Los Sicópatas Mayúsculos enrolan incluso a civiles en su guerra contra Rusia. Un sin número de fascistas, intoxicados de rusofobia, se dirigen a Ucrania, dónde les son entregadas las “pacíficas” armas pagadas con el “fondo por la paz" burlado a los pueblos por instituciones internacionales al servicio del imperialismo: sigue la nazificación de Europa, y con fondos públicos.


Desde la propia embajada de Ucrania en diversos países, publican anuncios para enrolar a civiles. En el colmo del cinismo buscan enrolar como carne de cañón a personas de pueblos africanos, latinoamericanos y asiáticos, es decir provenientes de esos mismos pueblos que el régimen neonazi ucraniano discrimina y desprecia: en clara lógica capitalista saben que es en los países más empobrecidos por el saqueo transnacional que van a encontrar más seres humanos hambreados dispuestos a probar el mercenariato. El supremacismo europeo en su esencia neocolonial concibe a África, Asia y América Latina como meras bodegas de recursos naturales y humanos.


Los Sicópatas Mayúsculos podrían simplemente deponer su villanía de instalar bases nucleares a las puertas de Rusia, cesar el genocidio que perpetran contra el Donbás, aceptar que los neonazis sean juzgados (que son las razonables y justas reivindicaciones de Rusia); pero al contrario: los Sicópatas Mayúsculos eligen incrementar la nazificación y multiplicar la capacidad bélica de su descomunal OTAN. 


Los Sicópatas preparan una guerra de proporciones mayúsculas:  la clase explotadora de los países otanistas solamente piensa en los millones que ganará con una macro guerra. Los ya multimillonarios fabricantes de armas capitalizan saqueando los presupuestos públicos de los países, presupuestos que paga la clase trabajadora con sus impuestos, esos mismos presupuestos que serán retirados a la sanidad pública, a las pensiones, a los servicios sociales, precarizando todavía más las condiciones de vida de la clase trabajadora. Las empresas estadounidenses venden el gas un 40% más caro que el gas ruso, y ya se aseguran contratos con su abyecto accionar: capitalizan pletóricas. Los precios energéticos suben y con ellos todo lo demás; la clase trabajadora es exprimida. El precio del trigo sube, y las poblaciones del mundo en situación de carencia alimentaria se ven empujadas a mayor hambruna.


Pero los Sicópatas Mayúsculos solamente piensan en las riquezas inmensas que saquearán en caso de debilitar o hacerse con Rusia. Muy poco les importa, a los Sicópatas Mayúsculos que capitalizan mediante la explotación de la clase trabajadora, mediante el saqueo de la naturaleza y mediante sus guerras otanistas, el arrastrar a la humanidad a sufrimientos todavía más atroces que los que ya le imponen.


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Imagen de los aterradores crimenes perpetrados por los neonazis ucranianos. Decenas de personas fueron asesinadas en la Casa de los Sindicatos de Odesa y más de 100 personas fueron desaparecidas por los neonazis ucranianos el 2 de mayo de 2014 . Decenas de personas fueron asesinadas a golpes, otras quemadas vivas, otras personas se tiraron por las ventanas buscando escapar del fuego y fueron rematadas heridas, a golpes, delante de una turba envenenada de racismo y anticomunismo. La mujer embarazada de la fotografía, fue ahorcada con el cable del teléfono por los neonazis ucranianos.